Carta al monumento de los Caídos

Daniel Ezpeleta - Sábado, 4 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Caídos por la Patria, por la patria de los fascistas. Ya vale de paños calientes. Por fin se habla del derribo o no del monumento, que es un grano de mucha pus en el culo de una ciudad hermosa como es Pamplona-Iruña. De ello no quieren oír hablar todos esos aguerridos navarros que al abrigo del Partido Popular (PP) y Unión del Pueblo Navarro han vivido a todo trapo mandando y dirigiendo el pesebre, siempre con la excusa de que sus madres y abuelas, santas mujeres, proclamaban que hay que vivir en paz y para ello no hay que hablar del pasado, de la guerra ni de los muertos, sobre todo las que tenían algo que ocultar en la familia. La paz de los cementerios. Ese edificio es la vergüenza de Navarra. El día que caiga dinamitado seremos un poco mejores. Su cúpula es el falo del fascismo y su cripta el corazón del pecado y la boca del infierno. “Biotzean dagoena, mihira irten.” Lo que está en el corazón, sale de la lengua.