El ‘cuelgamuros’ de Pamplona

Alejando Ciarra Irurita - Sábado, 4 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Para esa monumental ignominia que aún se alza insultante: lo primero, demolición;lo segundo, que no les/nos cueste nada a los ciudadanos contribuyentes. Puesto que el solar resultante de la demolición es un lugar muy atractivo para cualquier empresario constructor, que se abra un concurso para la adjudicación de las obras, tanto de la demolición como de la construcción de los nuevos edificios que completarían la plaza (antigua del Torrezno, actual ‘de la Paz’), teniendo en cuenta que, por lo menos la mitad de los pisos que resultaran de esa edificación que completaría la plaza pasaran a propiedad municipal y, así, aportarían el importe de los alquileres o venta al erario municipal, libre de gastos que correrían, en su totalidad, a cargo del constructor adjudicatario de todas las obras. Y puesto que el mula Mola y el Torrezno torpedearon y demolieron la II República, que la plaza resultante se llame así: plaza de la II República. Con este Plan tendríamos tres cosas: 1ª. La demolición de un símbolo fascista funesto. 2ª. La remodelación de la plaza con viviendas, parte de las cuales aportarían fondos al erario municipal. 3ª. La recuperación para la plaza del nombre más legítimo y genuino que pudiera ponérsele.