A la contra

Boicoteando

Por Jorge Nagore - Sábado, 4 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

no hace ni 4 años que el entonces consejero de Fomento, Luis Zarraluqui, comentó que el TAV navarro se iba a limitar a los 65 kilómetros de Castejón a Pamplona y que para conectar con País Vasco y Aragón se crearía un tercer hilo, lo que dejaba la inversión “en 1.200 millones de euros”, algo “económico y razonable”, puesto que el kilómetro de tercer hilo salía entre 1 y 2 millones y el de TAV por 10 (el coste de los 214 kilómetros del llamado Corredor Navarroestaba previsto en unos 1.850 millones). Era 2013, la situación económica dantesca y UPN aplaudió esto con las orejas. Cuatro años más tarde, después de que ni UPN ni PP hayan avanzado un metro en la línea Castejón-Pamplona ni en línea ninguna mientras ambos gobernaban, cuando la deuda de Navarra ha pasado gracias a UPN de 800 millones a los 3.500 que pagaremos por generaciones, cuando los dos gobiernos actuales -el de Madrid endeudando España por encima del 100% del PIB- acuerdan una solución infinitamente más barata que la original y que apenas repercute en 70 kilómetros por hora de diferencia (a 230 kilómetros por hora se hace el trayecto navarro en 46 minutos, a 300 por hora en 36, son 10 miserables minutos), Esparza saca el fantasma que todo navarro llevamos dentro y dice que o se vuelve al proyecto original o que no apoya los presupuestos de Rajoy. Años y años con las obras muertas de risa, sin conseguir un solo euro de Madrid pese a apoyarles en todo y ahora que alguien saca de allá un compromiso -y de cierta sensatez y no basado en dilapidar en una alta velocidad que se ha demostrado ruinosa en España y Europa-, Esparza y Alli vuelven al punto de partida, sabiendo que es inviable, puesto que ellos mismos lo dijeron en 2013 por boca de Luis Zarraluqui: “no son tiempos para grandes dispendios y el tercer hilo es un gran paso adelante”. A lo que hace UPN se le llama boicotear el progreso de Navarra.