Mar de fondo

Sepultureros

Por Xabi Larrañaga - Sábado, 4 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

Gabriel Aresti entrevistó a Blas de Otero en 1966, y el segundo poeta le auguró al primero que las lenguas del futuro serían el ruso, el castellano y el vascuence. Siendo generosos podemos añadir que, puesto que el mundo aún no ha terminado, quizás algún día haya que darle la razón. Bernardo Atxaga sugiere que tal vez Unamuno y Baroja hoy escribirían en euskera, y como ambos están ausentes también nos quedaremos con la duda. Y es que resulta imposible adivinar el destino de un idioma cuando ni siquiera sabemos qué pasará a sus hablantes. De modo que casi todas esas conjeturas y predicciones vienen más cargadas de pasión que de razón, más viciadas de amor -o de odio- que de fría sociología.

Ahora en algunos círculos se destaca la importancia del inglés, no tanto para subrayar esa evidencia como para inventar otra: el euskera no sirve para nada. Así se alimenta una contradicción nada científica entre defender una lengua local y enseñar una planetaria, como si la existencia del Manchester United implicara la extinción de Osasuna. El truco no es nuevo, pues durante años también se propagó un mensaje apocalíptico según el cual quien estudiara en la ikastola no aprendería castellano. O sea, que para jugar a fútbol había que hacerse del Real Madrid. Al parecer entonces no había Premier League. Yo creo que si son tan agoreros con respecto al euskera es porque ya está mal visto ser enterrador.

Jorge Luis Borges lamentaba que en Argentina “el francés fue reemplazado por el inglés, y el inglés por la ignorancia”. Este es en el fondo nuestro mayor problema, y no una falsa guerra entre Scarlett Johansson y Bárbara Goenaga. Ellas, tan amigas.