La semana

¿Deberes sí o deberes no?

por F. Pérez-Nievas - Sábado, 4 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

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mi mente tiene vida propia. Muchas veces hago verdaderos esfuerzos para no obsesionarme con una problema, un pensamiento o una idea pero por más que intente adoctrinar mi cabeza no hay manera de traerla a mandamiento. Por eso las pocas convicciones que tengo las tengo muy arraigadas mientras que lo que son opiniones vienen y van como la neurona de Hommer que se pasea de una pared del cerebro a la otra, como en aquellas partidas de los primeros juegos de ordenador donde una barra blanca jugaba contra otra barra para que un punto no penetrara en su lado de la pantalla. Durante estos días ese puntito se ha centrado en el tema de los deberes de los niños, después de que la apyma del colegio Elvira España anunciara que en su centro se acababa con la obligatoriedad de hacer las tareas que (de dos asignaturas al día como mucho) mandan los profesores. Voy a ser sincero, no lo tengo claro. Siempre he pensado que la verdadera forma de evaluar a una persona de forma objetiva es por su trabajo, e incluso más que por su brillantez por sus ganas e interés en hacerlo. Por este motivo tengo la cabeza en un continuo punto de ebullición. Recuerdo con horror las prisas y agobios de última hora para terminar de hacer un trabajo que me habían mandado en Pretecnología, Ciencias, Lenguaje, Historia o Inglés. El círculo cromático, la línea temporal de la historia, el mapa de Europa coloreando los países, una redacción sobre la Revolución Francesa, la evolución de la dominación árabe, un cómic o el árbol genealógico de la familia. Es cierto que los que implicaban más habilidad me los hacía mi hermano y los más artísticos mi madre, pero aprendía, ¡vaya que si aprendía! Mucho más que lo que tenía que memorizar de carrerilla para poder salvar un examen al día siguiente. Por eso mi duda es si eliminar el trabajo en casa (quitar la obligatoriedad es como eliminarlo) no afecta, en cierta manera, a la educación en responsabilidad de los más pequeños, a quienes cada vez quitamos más obligaciones. No soy padre, ni pedagogo, ni maestro, por eso lanzo esta duda más como pregunta que como afirmación, ya que no tengo una opinión clara. No sé si este paso ahonda más en niños y niñas menos comprometidos o por el contrario, aumenta su libertad y responsabilidad al tener ellos una gestión más directa sobre su forma de aprender. Pese a todo me parece un debate interesante.