Sobre el anarquismo, por alusiones

Alberto Ibarrola Oyón - Domingo, 5 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

En el anarquismo, es verdad, han existido históricamente dos corrientes: una violenta y terrorista, otra más pacifista. Lo mismo podría decirse del mundo abertzale, no todos estaban a favor de la violencia de ETA. Qué decir del comunismo cuando, por ejemplo, el PCE renunció a la lucha armada ya en 1957. En cuanto a la derecha, lo mismo. Muchos ultracatólicos y carlistas se escandalizaron de los crímenes de sus correligionarios durante la Guerra Civil de 1936. Muchos católicos en todo el mundo condenaron los asesinatos del franquismo. Todas las ideologías, todas absolutamente, hablan de justicia, libertad, etcétera. Por lo tanto, argumentar que tal o cual personaje histórico era anarquista pero no violento es vano, es como hablar del terrorista bueno y del terrorista malo. Sé que ha habido anarquistas pacifistas, como Albert Camus, por ejemplo, intelectual al que admiro y que despotricaba con frecuencia contra el anarquismo violento, lo mismo que contra el estalinismo, por otro lado. Sin embargo, cuando uno repasa los episodios violentos de los últimos dos siglos, observa la mano negra del anarquismo actuando de forma muy semejante a los fascistas, perpetrando ataques terroristas, asesinando y destruyendo todo lo que es amable.

Justificar el terrorismo de la FAI-CNT durante la II República o banalizar con el dolor que causó me parece tan reprobable como justificar los crímenes de ETA en este periodo. Las ensoñaciones revolucionarias violentas no superadas muestran una clara incapacidad de autocrítica, escasa conciencia democrática y un repulsivo desprecio por el derecho a la vida de quien piensa diferente.