Mesa de Redacción

Tiempo de soluciones para avanzar

Por Joseba Santamaria - Domingo, 5 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

no sé en qué acabará el nuevo acuerdo entre Navarra y el Estado para modernizar la red ferroviaria. Queda todo por hacer. Estudios de los trazados para las diferentes conexiones entre Castejón y Zaragoza, Castejón y Pamplona, Pamplona y Alsasua y Alsasua y la Y vasca. Y estudios de la soluciones para las estaciones en Pamplona-Iruña, Tafalla y Tudela. También falta diseñar un plan de plazos. E informes sobre su viabilidad presupuestaria y financiera, las aportaciones del Estado -responsable de esta infraestructura mientras el ferrocarril no sea transferido a Navarra como contempla el Amejoramiento- y sobre las exigencias medioambientales y de cohesión territorial. Si todo fuera bien, Navarra no verá resultados objetivos hasta dentro de al menos de 10 años. Pero hay un punto de partida posibilista donde ahora no había nada. Porque esa es la verdad: tras casi 30 años de idas y venidas y millones invertidos en un supuesto TAV, lo cierto es que no hay nada más que 14 kilómetros entre Castejón y Villafranca, y paralizado desde hace años. Por eso no entiendo la posición de Esparza. Insistir en un proyecto al que el paso del tiempo, la crisis económica y financiera y la propia realidad social de Navarra han convertido en inviable es otro error político que añadir a un discurso repleto de ellos. Esparza sabe que ese TAV se frenó definitivamente en 2013, no ahora, cuando el Gobierno del PP avanzó la imposibilidad de desarrollar ese modelo de tren y acordó con el Gobierno de UPN, del que Esparza formaba parte, explorar otras alternativas para el corredor navarro partiendo de la red actual. Como le ha ocurrido también con la propuesta del Gobierno de Barkos para desarrollar la segunda fase del Canal de Navarra hasta la Ribera, paralizada igualmente por UPN y PP en 2014, las decisiones del cambio político le pillan siempre con el pie cambiado, en una realidad paralela. Ahora hay al menos dos propuestas de trabajo para desarrollar técnica y medioambientalmente, ajustar a la disponibilidad presupuestaria de Navarra y del Estado y consensuar con partidos políticos y agentes sociales. El tiempo de los macroproyectos diseñados en un escenario de juerga presupuestaria que sólo acabó dejando como herencia despilfarro, déficit y endeudamiento se ha terminado. Como está agotado ese discurso político de la confrontación permanente, del cuanto peor, mejor y en contra de todo. El Gobierno de cambio político y social tiene la responsabilidad de intentar desbloquear e impulsar estos proyectos estratégicos para Navarra y de hacerlo en condiciones de transparencia sobre costes, plazos, financiación, participación social e inversión pública. Se trata de salir de la paralización y bloqueo que, además de un inmenso agujero presupuestario y financiero de cientos de millones de euros, dejó como herencia la gestión de UPN en estas y otras cuestiones claves para el desarrollo económico y la cohesión social y territorial de Navarra. Lo mejor que pueden aportar Esparza -que se ha quedado sólo en la crítica desproporcionada al nuevo acuerdo para modernizar el ferrocarril en Navarra- y UPN a todo ello es colaboración, mas que agitar de nuevo amenazas y chantajes a unos y a otros. O parecerá que su única apuesta política es poner palos en la rueda para intentar que Navarra permanezca anclada en la paralización, inacción y ruina presupuestaria en que la dejaron en 2015.