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Manos Unidas advierte sobre el hambre en el mundo

Solidaridad contra el desperdicio de comida

Por segundo año consecutivo Manos Unidas advierte sobre el hambre en el mundo y la responsabilidad de los países ricos

Un reportaje de Leticia de las Heras. Fotografía Oskar Montero - Domingo, 5 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

La delegada territorial de Manos Unidas, Asunción Orbe, sosteniendo el cartel de la campaña.

La delegada territorial de Manos Unidas, Asunción Orbe, sosteniendo el cartel de la campaña. (OSKAR MONTERO)

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La delegada territorial de Manos Unidas, Asunción Orbe, sosteniendo el cartel de la campaña.

El hambre en el mundo continúa siendo una realidad que afecta cada día a 800 millones de personas y representa el mayor riesgo de salud del mundo. El problema, lejos de estar en que haya escasez de alimentos, se sustenta en un consumo mal repartido y en el hecho de que, quienes disponen de comida en abundancia, no reparan en aquellos que no tienen nada para llevarse a la boca.

Ante esta realidad, desde Manos Unidas hacen un llamamiento a la solidaridad alertando de que una tercera parte de los alimentos aptos para el consumo acaban en la basura, o lo que es lo mismo, se tiran cada año 1.300 millones de toneladas de comida. Por segundo año consecutivo, la ONGD centra su campaña en la problemática del hambre en el mundo. Vuelve así a sus orígenes, a la misión con la que nació hace 58 años. Como viene siendo tradicional, la entidad recogerá el próximo domingo 12 de febrero donativos en las parroquias de la Comunidad Foral. Además, el viernes 10 a las 20.00 horas se celebrará una misa especialmente dedicada a esta causa en la parroquia de San Miguel, en Pamplona.

En este 2017 Manos unidas centra su campaña anual en la denuncia del desperdicio de alimentos. En esta ocasión, explicó la delegada territorial de Manos Unidas en Navarra, Asunción Orbe, apartan la mirada de las gentes del sur para hacer una llamada de atención a los países desarrollados, aquellos que acumulan la riqueza del mundo. “Las cifras nos dicen que realmente el problema no es la producción de alimentos, sino el reparto, -explicó- nosotros lo acaparamos y luego lo tiramos mientras que otras personas no tienen garantizado el derecho a la alimentación”. Paradójicamente, muchas de estas comunidades que pasan hambre son agrícolas, una clara muestra, según la delegada territorial, del desequilibrio que provoca nuestro actual sistema económico, en el que se prima a las empresas frente a las personas.

Según el último informe del Programa Mundial de Alimentos, la gran mayoría de las personas que no tienen alimentos suficientes para llevar una vida sana viven en países en desarrollo, donde casi el 13% sufre desnutrición. Dos tercios de estas personas que sufren hambre se encuentra en Asia, pero es en África subsahariana donde más desnutrición hay, ya que allí no se alimentan correctamente una de cada cuatro personas. Esta situación afecta de forma especialmente dura a los niños, y es que la desnutrición causa anualmente más de tres millones de muertes en menores de cinco años y uno de cada tres padecen retraso en el crecimiento en los países en desarrollo.

Este desperdicio de alimentos se relaciona principalmente con los países ricos y se produce por factores como la valoración estética, la información confusa en los etiquetados, las normativas sobre alimentos y el tratamiento inadecuado de los productos frescos que a veces se tiran para que no bajen en exceso los precios.

La pérdida de alimentos, en cambio, se da en la producción, el procesado y el transporte, todo ello acciones que tienen lugar sobre todo en países en desarrollo. Influyen en esto sobre todo las malas condiciones de almacenamiento y de infraestructuras para el transporte, la ruptura de la cadena del frío y los estándares impuestos a los productores con respecto al tamaño, forma y aspecto del producto, algo que nada tiene que ver con su calidad alimenticia.

Para el desarrollo de su actividad, explicó Asunción Orbe, la principal aportación económica procede de donaciones privadas, tanto de empresas como de particulares. Estos últimos, aseguró, son el gran valor que sustenta su labor, y es que en navarra en el año 2015 más de 2.000 personas realizaron alguna aportación. En total, las donaciones privadas supusieron en este año un 92% de sus ingresos, alcanzando una suma de 1.681.476 euros. Los 147.112 restantes se consiguieron a través de ayudas públicas.

Ayuda a refugiadosDesde Manos Unidas se realiza también una importante labor ayudando a las personas refugiadas en sus países de origen. En concreto, en el pasado año contaron con 21 proyectos, todos ellos ubicados en Oriente Medio a los que la entidad destinó más de un millón de euros. Contaron con cinco proyectos en Iraq, dos en Israel, dos en Jordania, seis en Líbano, tres en Palestina y tres en Siria que abarcan desde el equipamiento de hospitales o centros de acogida a la construcción de infraestructuras o el desarrollo de programas de ayuda y formación, entre otros.

socios

2.000

La ONGD Manos Unidas contó en 2015, el último año del que tienen registro, con más de 2.000 socios que realizaron al menos una aportación.

La frase

Asunción Orbe “Nuestro mundo provoca vergüenza”

La delegada territorial de Manos Unidas en Navarra denunció la poca solidaridad que muestra el mundo desarrollado acaparando los alimentos del mundo para después desperdiciarlos.