Adiós Pamplona

Beloso y las torres de la catedral, fines del siglo XIX

Por Joseba Asiron (www.adiospamplona.blogspot.com) - Domingo, 5 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

(Foto: J.J. Arazuri (‘Pamplona, calles y barrios’))

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A fines del siglo XIXtoda la ripa de Beloso se mostraba pelada y libre de vegetación, debido a que Pamplona era considerada plaza estratégica. Y consecuentemente los militares exigían que delante de las murallas no hubiera nada que impidiese la visión y pudiese ocultar al enemigo, caso de que los malos decidieran de pronto atacarnos.

Sea como fuere, lo cierto es que ello nos permite hoy hacernos una idea de cómo era realmente la zona antes de la expansión urbana de la ciudad. Vemos por encima de todo el perfil de la catedral, con sus dos torres tardobarrocas. Debajo y hacia el centro de la imagen se distingue el muro blanco del desaparecido convento de la Merced, y hacia la derecha puede adivinarse el perfil oscuro del baluarte de Labrit, justo encima del molino de Caparroso, que vemos junto al río. En el extremo izquierdo de la foto, una de las torres de San Cernin parece mirar recelosa hacia el burgo de la Navarrería, tal y como había hecho durante toda la Edad Media.

Hoy en díaesta zona de Iruñea presenta una imagen arbolada, verde y magnífica, aunque un grave peligro se cierne sobre ella. Si el PSIS de Salesianos que se está gestionando sale adelante en su actual forma, quien dentro de diez, cuarenta o sesenta años quiera repetir esta misma foto verá cómo la línea de arbolado de la ciudad queda desbordada por una serie de gigantescas torres de hasta dieciocho pisos de altura, que aplastarán a la catedral y desfigurarán para siempre la línea de cielo de la ciudad, justo encima de su muralla.

Es posible que haya gente a la que esto nada importe, o incluso quien crea que la edificación aquí de una pequeña Manhattan es señal de modernidad. Lo que sí tengo claro es que no me gustaría que mis nietos pensaran que quien esto escribe tuvo alguna responsabilidad en ello. Muy al contrario, quiero dejar constancia, una vez más, de que aún estamos a tiempo de evitarlo. Y de que hay alternativas válidas, si es que decidimos recobrar la cordura.