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El odio anticarlista

Por Patxi Ventura Sanjuan - Lunes, 6 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

(Contestando al artículo El Carlismo no tiene cura, publicado el 31 de enero).

el carlismo no es ninguna enfermedad como pretenden, ni mucho menos, pero sí el odio irracional y la bilis que los autores muestran contra el carlismo. Se ríen de nuestras libertades, de las libertades reales, de los Fueros que son (?) y eran las Constituciones del Estado navarro y de otras naciones de las Españas. ¿Es que acaso las libertades que defienden en su Ateneo son las de las guillotinas, las de las checas, las de los gulags?, yo creo que no.

Nuestra -particular manera de solucionar los problemas- fue desgraciadamente la única que nos dejaba al alcance el Estado que llamado liberal era mantenido por consecutivos golpes de Estado militares que con sus mesnadas de peseteros forasteros venían a imponernos con sus armas y sus corrupciones su cultura, sus leyes y sus reyes.

La bancarrota de Navarra se debió también al pillaje y política de tierra quemada de las ingentes tropas ocupantes y en todo caso a la obligada defensa de la soberanía del reino de Navarra/Euskal Herria hecha por los carlistas con su sangre atendiendo al llamamiento legal de nuestras instituciones navarras para defender nuestra soberanía (formal) frente al Estado imperialista liberal que nos sojuzgó a sangre y fuego y nos convirtió en provincia.

El sufragio universal al que ustedes se refieren con tanta pompa, de sobra saben ustedes que no pasó de ser una miserable estafa electoral, ya que no solo excluía a las mujeres, sino que solo podían ser electos quienes acreditaran determinados bienes, comprándose los votos en pública subasta.

El proalfonsino y criminal Domínguez Arévalo fue uno de los principales responsables de la entrada de los carlistas en el golpe militar, ya que sin cumplir con las garantías exigidas por el partido se sumó al mismo en Navarra, provocando el posicionamiento estatal en contra de la opinión de otros que se resistían a sumarse a los que habían sido nuestros verdugos durante más de 100 años.

Don Javier de Borbón-Parma al que se refieren fue expulsado de España por el dictador en plena guerra, en 1937, y posteriormente por su apoyo a la Resistencia francesa internado por los nazis en Natzweiler y después en Dachau con el beneplácito del mismo.

Hablan ustedes de golpe contra un gobierno elegido democráticamente y es cierto, pero ¿es que no era igual de democrático el gobierno en 1934? ¿Por qué intento la izquierda acabar con él si eran tan demócratas?

El heroísmo de los requetés no se demostró matando, sino luchando, defendiendo posiciones y dando sus vidas a miles en los frentes más sangrientos. En la retaguardia los carlistas tenían prohibido participar en cualquier ejecución ilegal y así fue en una inmensa mayoría y son muchos los testimonios sobre ese comportamiento, por citar solo uno el comportamiento ejemplar del cura de Artajona con los cuneteros y sus sacas, documentado hasta por Jose Mari Esparza.

Los carlistas salieron de la guerra con la cabeza alta volviendo a casa, a su trabajo de siempre, los que sobrevivieron, sin otra prebenda que sus heridas y su pesar por ver que su esfuerzo había sido traicionado, eso los que no estaban ya encarcelados por conspirar contra el fascismo y resistirse a la unificación.

Los carlistas tan pronto pudieron, tras la guerra, pasaron a la clandestinidad e intentaron de distintas maneras acabar con el fascismo y los colaboracionistas pero recibieron fuertes ataques y atentados como el de Begoña o la clausura de círculos, y a pesar de ello seguimos colaborando de una u otra forma con cuantos lo hacían. Después participamos en CCOO, en Izquierda Unida, y luchamos en los GAC pasando por la cárcel y el exilio.

Se refieren a nuestra evolución ideológica y claro que no entienden, ni podrán entender nunca pues para ustedes, por lo visto, lo normal hubiera sido defender a los liberales peseteros que nos invadían para imponernos sus leyes y reducir nuestro Estado a provincia, para dejar de ser navarros y llamarnos castellanos. ¿Se han parado ustedes a analizar la evolución de su ideología o es que acaso siguen defendiendo ustedes la dictadura del proletariado y el stalinismo?

Sí, mantenemos y mantendremos nuestras siglas, con ellas colaboramos a la creación de CCOO a la fundación de IU y defendimos en tres guerras los derechos de las naciones peninsulares frente al Estado castellano.

Nosotros sí defendemos hoy la integridad de los derechos humanos civiles y políticos, eso es lo que queremos expresar con nuestro ideario de autodeterminación, confederación, socialismo, autogestión, no como otros que desgraciadamente aún siguen negando el derecho a decidir de los pueblos y las libertades y valores humanos más allá del puro materialismo.

Para analizar la historia con alguna ecuanimidad hay que empezar por la propia y luego seguir con la de los otros comparativamente y siempre considerando toda la realidad debidamente constatada, contrastada y puesta en su contexto con un mínimo respeto que ustedes en ese artículo pareciera que no conocen.

Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver y que no hay que empeñarse en ver enemigos donde no los hay.

El autor es militante de EKA

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