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La otra crónica

No me importa lo que digan

Por Javier Leoné - Lunes, 6 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

Osasuna volvió a perder un partido en el que tuvo ventaja en el marcador y en el que dispuso de una oportunidad para haber puntuado. Poca cosa para un equipo al que le urge ganar como el comer, pero mucha para un grupo de jugadores que sigue peleando de igual a igual contra rivales de todo tipo de rango y una afición incasable que no baja los brazos llueva, truene o granice.

Para poder mantener ese discurso tan manido de pelear por la permanencia mientras la estadística no diga lo contrario, a Osasuna le hace falta sumar. Y si es de tres en tres, mejor, sobre todo porque los rivales directos -Sporting y Leganés han perdido también esta jornada- tampoco dan muestras de una mayor fortaleza -ni deportiva ni mental-. Ahí radica la esperanza actual de un conjunto navarro al que, sin embargo, le hace falta algo más para engancharse a la lucha por la salvación, que todavía es posible, aunque cada vez con un menor margen de maniobra y con un calendario asomando en el horizonte cargado de partidos, contra rivales de mucha entidad -el Real Madrid es el siguiente el próximo sábado en El Sadar- y con un par de desplazamientos consecutivos -a Vigo y Barcelona para visitar a Celta y Espanyol, respectivamente-.

Aunque Osasuna se marchó ayer de Anoeta sin nada que echarse a su vacía mochila de puntos -acumula 10 después de 21 partidos de Liga-, lo cierto es que la permanencia continúa igual de lejos que antes de que comenzara la jornada -a ocho puntos-, aunque al Granada le toca jugar esta noche y tiene la oportunidad de traspasar otra vez el farolillo rojo al conjunto navarro -si puntúa hoy en su propio feudo contra Las Palmas-. No sumaron nada los rojillos, pero su entrenador, Petar Vasiljevic, sí que consiguió añadir un buen puñado de futbolistas a la causa. El técnico serbio revolucionó su alineación titular introduciendo hasta seis variaciones con respecto a la última que había propuesto -la pasada semana contra el Málaga-. Seis cambios que funcionaron porque, consumida la primera hora del partido, Osasuna acumulaba una ventaja mínima en el marcador -con un gol de Kenan Kodro, exrealista y una de los novedades- y algunas buenas ocasiones para haber ampliado su renta. Sin embargo, pese a la superioridad rojilla durante los primeros 60 minutos del duelo, a la Real Sociedad le bastó con dominar el choque durante un cuarto de hora para voltear el marcador.

La nota positiva es que Osasuna se comportó como un bloque compacto durante gran parte del duelo y los jugadores a los que Vasiljevic premió con la titularidad respondieron. Sirigu, Tano, Fausto, De las Cuevas, Kenan Kodro y Riviere entraron por Mario, David García, Imanol, Roberto Torres, Oriol Riera y Sergio León y el equipo mejoró la imagen que había ofrecido contra el Málaga, tal vez el peor partido desde que el serbio se sienta en el banquillo. Con su maniobra, el entrenador del conjunto navarro estuvo a punto de sorprender a la Real de Eusebio en Anoeta y además generó mayor competencia en una plantilla en la que ya solo faltan por debutar dos de los tres fichajes de invierno, Vujadinovic y Loé.

En definitiva, que Osasuna necesita un empujón en forma de victoria para seguir aspirando a una permanencia todavía lejana, pero no imposible. Como dice la canción de su hinchada, no me importa lo que digan los demás. Sobre todo si el equipo sigue ofreciendo una imagen tan combativa como la de ayer.