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Juez de línea

Resistencia

Por Félix Monreal - Lunes, 6 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

Yuri Berchiche (i), junto a Goran Causic.

Yuri Berchiche (i), junto a Goran Causic. (Foto: Javier Bergasa)

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Yuri Berchiche (i), junto a Goran Causic.

La grandeza de este equipo, la de Osasuna, es directamente proporcional a su capacidad de resistencia. Ahora y siempre. En el campo y en los despachos. En Primera y en Segunda. Y hasta en Tercera, que de todo ha habido en 96 años. Porque después de la muestra de sacrificio y tenacidad, de profesionalidad y compromiso, realizada en Anoeta, en adelante solo queda por resolver una duda: cuánto tiempo va a sostener Osasuna esta pelea cada vez más cuesta arriba y si lo hará con esa misma intensidad. Veo y escucho a Oier en televisión y sus palabras son un ejemplo de contención. Podía el capitán haber dicho que “por mucho que lo intentemos, esto ya no tiene arreglo”, pero hablaba con la mirada fija en el fondo donde cientos de hinchas rojillos habían soportado el viento, la lluvia, el granizo y el frío, y se agarraba a los números, a las jornadas que hay por delante, para sostener en pie este castillo de arena del optimismo. Su cara expresaba un desánimo que sus palabras no aceptaban. Entiendo que a los jugadores cada semana les cueste más comparecer en público y mantener el ánimo alto, intentando que sus reflexiones suenen en el exterior a estímulo y no a relato de hechos consumados. Pero si ellos creen, el osasunismo cree.

Y para convencernos, tampoco hacía falta un discurso muy vehemente de Oier;bastaba con volver a repasar las imágenes de su despliegue en defensa, de las disputas de balón por arriba y por abajo, de cómo tiraba del equipo incluso después del 3-1. O rescatar el derroche de energía de Fausto Tienza, bien secundado por Causic, destajistas de muchos kilómetros, guardias de combate y futbolistas de querer la pelota. Hasta Kodro, arriba y abajo, hizo de Oriol y de su padre (de Meho, quiero decir) en un escenario que le motivaba como pocos. Imágenes en las que ver también la disciplina y el orden, la convicción y la falta de miedo con que los rojillos se aplicaron en una presión alta, tan alta que pocos partidos habrá tenido tan incómodos la Real en este curso para hacer circular el balón. Pero mientras el equipo de Eusebio tiene planes alternativos para casos de atasco -Yuri por la izquierda, Vela buscando asociarse por el centro con Oyarzabal...-, el problema para Osasuna en este tramo de la Liga es que, recompuesto el equipo tras el frustrado episodio con Caparrós y afinado el estilo, tampoco le alcanza para ganar. Que busca con más decisión que nunca el área rival, que llega mucho, que remata con frecuencia de metralleta y que hace goles, pero concede mucho en su área, tanto a balón parado como en los ajustes necesario cuando mete tanta gente arriba y pierde el balón.

Ni siquiera la llegada de un portero con pedigrí ha frenado la sangría. Sirigu era uno de los comodines que faltaban por jugar en esta compleja partida y en la primera oportunidad sirvió de muy poco para sacar adelante el órdago a la permanencia. Tampoco creo que Loé y Vujadinovic aporten mucho más. Más que capacidad de resistencia. Que también hace grande a Osasuna.

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