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Una gran comitiva acompaña a Artur Mas, Ortega y Rigau hasta el TSJC

“No pediremos perdón” - El expresident anuncia junto a Ortega y Rigau que si son inhabilitados recurrirán a los tribunales europeos

D.N. - Lunes, 6 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

Miles de personas se manifiestan en Barcelona en contra del juicio a Artur MasVER VÍDEOReproducir img

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (c) , y la presidenta del Parlamento, Carme Forcadell (i) , junto al resto de los miembros del Gobierno catalán, junto a Mas, Joana Ortega e Irene Rigau (d), en el Arco del Triunfo.

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Miles de personas se manifiestan en Barcelona en contra del juicio a Artur MasReproducirEl presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (c), y la presidenta del Parlamento, Carme Forcadell (2i), posan junto al expresidente Artur Mas (2d);la exvicepresidenta Joana Ortega (i) y la exconsellera Irene Rigau (d), a las puertas del Palau de laMas, Ortega y Rigau simularon votar en una rueda de prensa.

“Nos querían arrodillados y nos encontrarán de pie. Lo volvería a hacer” “Es injustificable que las instituciones catalanas participen en las movilización de apoyo”

BARCELONA. Aclamados al grito de "¡No estáis solos" por miles de personas por las calles del barrio del Born, escenario sentimental del independentismo, hasta llegar a la puerta del juzgado, el expresident Artur Mas y sus exconselleras Irene Rigau y Joana Ortega se han dado un baño de masas antes del juicio del 9N.

De nuevo el independentismo se encontraba ante otro "día histórico" para su causa, en este caso el de un expresidente de la Generalitat declarando a un tribunal por el "proceso participativo" de 9N, y para organizar otra exhibición de fuerza ante las cámaras.

El paso lento de Mas escudado por el president Carles Puigdemont, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, y el Govern. El himno a capella en el simbólico Fossar de les Moreres. La foto bajo el Arco del Triunfo entre un pasillo de estelades. El último saludo entre vítores antes de cruzar los pórticos del Palacio de Justicia de Cataluña. Absolutamente nada ha sido dejado al azar.

Una cuidada escenografía a cargo nuevamente de las entidades soberanistas -Asamblea Nacional Catalana, Òmnium Cultural y Asociación de Municipios por la Independencia-, organizadoras de las últimas cuatro multitudinarias manifestaciones de la Diada, y hoy con más de 170 autocares llegados de todo el territorio catalán.

Y sin olvidar a aquellos funcionarios que, siguiendo la recomendación del Govern, hayan decidido apuntarse un día de libranza para arropar al expresident en un lunes laborable.

Pero hay situaciones que ni la más experimentada preparación podría prever, como que durante el transcurso del juicio unos operarios tuvieran que retirar las banderas española y europea de los mástiles en lo alto de la fachada del tribunal, ya que el fuerte viento de este lunes de febrero las había tumbado, a excepción de la enseña catalana, que resistió el vendaval.

Mientras tanto, Mas y sus conselleras se enfrentaban a las preguntas sobre el 9N en el interior del juzgado;un juicio que ha comenzado con 25 minutos de retraso por tardanza de los declarantes y que, como en una final de Champions League, ha sido seguido con atención y aplausos desde el exterior por los manifestantes, gracias a varios altavoces instalados en el paseo Lluís Companys.

El lunes ha arrancado pronto en Barcelona. Aún ni había amanecido cuando Puigdemont recibía en la Generalitat a Mas, Rigau, Ortega y han compartido un café en un salón anexo al Pati dels Tarongers.

Sobre las 8.20 horas los tres acusados han salido del Palau de la Generalitat arropados por el Govern en pleno y cargos electos de las fuerzas soberanistas -PDeCAT, ERC, CUP y 'comunes'- para dirigirse hasta el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Recorriendo lentamente las sinuosas calles del Born, Mas y la comitiva han sido arropados con cánticos de "independencia", "ni un paso atrás" o al ritmo de la Estaca del diputado Lluís Llach. No han faltado tampoco piropos al expresident, como "guapo" o "valiente".

Mas agradecía los ánimos con sonrisas e incluso estrechando algunas manos de los que conseguían evitar el cordón de seguridad y la marabunta de fotógrafos, cámaras y periodistas que les rodeaban, tan caótica que incluso algún fotógrafo ha tropezado ante él.

A la altura del Fossar de les Moreres, epicentro histórico del independentismo, la comitiva se ha detenido para cantar el himno catalán, acompañados por miembros de La Coronela, agrupación que recrea una histórica milicia encargada de la defensa de Barcelona en 1714 frente a las tropas borbónicas.

A las 9.05 horas la cabecera de la marcha pasaba bajo el Arco de Triunfo, decorado con un gran cartel con el lema "Love democracy" (Ama la democracia). Ante ellos, un largo pasillo de 'estelades' y carteles con "Las urnas no se juzgan" o "Votar es democracia".

Y entre gritos de "independencia", urnas de cartón y miles de móviles para captar el preciado instante, la comitiva ha llegado finalmente ante la escalinata del Palacio de Justicia, momento en que el protagonismo ha sido ya para Mas, Rigau y Ortega, subiendo solos y deteniéndose a saludar ante los aplausos de los congregados.

SERENIDAD ANTE EL JUICIO El expresidente de la Generalitat Artur Mas aseguró ayer que afronta con serenidad el inicio hoy del juicio por el 9-N, en el que se presentará ante el tribunal “con la cabeza alta” y sin “pedir perdón por nada”, ya que se enfrentó a un estado “intolerante” y “poco democrático”: “Lo volvería a hacer”, afirmó.

En una rueda de prensa, acompañado por las exconselleras Joana Ortega e Irene Rigau, que también serán juzgadas, Mas destacó que el 9-N de 2014 defendieron “noblemente” lo que una gran mayoría de catalanes les pedían y canalizaron como Gobierno el movimiento “ciudadano, pacífico y cívico” al que no podían dar la espalda.

“Hicimos lo que teníamos que hacer. Lo volveríamos a hacer. Mañana entraremos al Palacio de Justicia con la cabeza alta, procurando representar con la máxima dignidad a los 2,3 millones de personas que votaron el 9-N y dieron una lección de democracia y de sentido de país ante todo el mundo”, declaró Mas.

base socialRecurriendo en ocasiones a un tono épico, Mas advirtió de que el juicio de mañana puede ser un “acelerador” para ayudar a ensanchar la base social del soberanismo que defiende el derecho a decidir, ya que no se les juzga por declarar la independencia “sino por ayudar a poner urnas, que son la base y la raíz de la democracia”. “Nos querían de rodillas, y nos encontrarán de pie. Nos querían con la espalda doblada, y nos encontrarán con la espalda erguida. Y nos querían con la mirada baja, y nos encontrarán mirando adelante”, resaltó.

Mas reiteró que tanto él como Ortega y Rigau están “súperconvencidos” de que no cometieron ningún delito ni ninguna irregularidad - “poner las urnas nunca puede ser delito”, dijo-, por lo que, en caso de ser inhabilitados, recurrirán ante la justicia europea, porque lo que defienden no es la independencia, “sino la causa universal de la democracia”.

El expresidente catalán no quiso dar detalles de cuál va a ser su estrategia de defensa ni si van a responder a la Fiscalía -en fase de instrucción no lo hicieron-, y se limitó a desvelar que han preparado la defensa “conjuntamente” con Ortega y Rigau, aunque “cada uno tiene su parcela de responsabilidad”.

Mas aseguró que, llevando a juicio el 9-N, desde las instancias del Estado se ha hecho un “enorme daño a la democracia y a la única España posible, la España plurinacional”. “Defendimos con energía que hubiese urnas. Chocamos contra un Estado intolerante, de talante poco democrático, del ‘ordeno y mando’, que no tolera la discrepancia, y en el caso de Catalunya todavía menos. Y actuamos en consecuencia: ayudamos a poner las urnas, con la ayuda de 42.000 voluntarios, y 2,3 millones de catalanes votaron, contra las maniobras del Estado, que lo intentó silenciar y hundir con malas artes”, rememoró. Se mostró convencido de que el 9-N de 2014 sirvió para que los catalanes “perdieran el miedo” a la España “intolerante”. “El día que empiezas a perder el miedo eres más libre”, dijo.

Como ya hizo ante el juez en fase de instrucción, el expresidente asumió el papel de “máximo responsable político” del 9-N, aunque precisó que ni él, ni Ortega ni Rigau quieren ser inhabilitados: “No somos ni mártires ni héroes”. Mas también negó que la concentración que las entidades soberanistas han convocado hoy frente al Palacio de Justicia sea una “presión o coacción” al tribunal, como sostienen asociaciones de jueces. “Es falso”, zanjó. - D.N.