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tenía muy deteriorados hígado y riñones

Rita Barberá murió de cirrosis, según la autopsia

La senadora tenía muy deteriorados el hígado y los riñones por la enfermedad

Lunes, 6 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

La exalcaldesa de Valencia, Rita Barberá, saliendo de su despacho en el Ayuntamiento.

La exalcaldesa de Valencia, Rita Barberá, saliendo de su despacho en el Ayuntamiento. (Kai Försterling)

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La exalcaldesa de Valencia, Rita Barberá, saliendo de su despacho en el Ayuntamiento.La senadora y exalcaldesa de Valencia, Rita Barberá

pamplona- Rita Barberá murió de cirrosis. Según consta en el informe médico definitivo de la autopsia -al que ha accedido en exclusiva el diario El Mundo,- la senadora falleció por un “problema hepático” que le provocó un “fallo multiorgánico”. Las conclusiones forenses tras el análisis de los tejidos confirman que tenía un grave problema de cirrosis, que era irreversible y que fue uno de los detonantes principales de su muerte. Asimismo, el informe clínico determina que padecía una ascitis (líquido en el abdomen) causada por una hipertensión en las venas que llevaban sangre al hígado, debida a la cirrosis que padecía. Precisamente, el día de la autopsia en el Instituto Anatómico Forense de Madrid, los médicos observaron que el riñón estaba muy deteriorado y extrajeron gran cantidad de líquido infeccioso de su cuerpo debido a que el órgano hepático ya no purificaba.

Aquel miércoles 23 de noviembre de 2016 la histórica dirigente del PP valenciano se levantó con síntomas de ahogo y ansiedad y fue atendida por una crisis respiratoria durante media hora por los facultativos del Summa, que recibieron el aviso a las siete de la mañana. Los doctores le practicaron una reanimación cardiopulmonar, pero no lograron reanimarla y sólo pudieron verificar su fallecimiento. Tenía 68 años.

Rita llevaba 37 horas parapetada en su habitación del Villa Real, según recoge la información de El Mundo. Había regresado a las seis de la tarde del lunes 21 de noviembre tras almorzar con su sobrina, que le había acompañado a declarar en sede judicial. Se encerró en el hotel. Pidió un whisky y una ración de tortilla española. Aquella sería su última cena.

Al día siguiente, la ex alcaldesa de Valencia había decidido no acudir al pleno del Senado. Se encontraba indispuesta, pero no alertó al personal del hotel. Sí a su hermana María José, que no tardó en viajar hasta la capital junto a su hijo y sobrino de Barberá.

A media tarde del día 22, Rita ya había dejado de responder al teléfono. En él tenía varias llamadas perdidas del senador Pedro Agramunt y del entonces ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, que habían quedado a cenar con ella esa noche. Y como último mensaje enviado desde su iPhone figuraba un alarmante SMS en el que avisaba a un alto cargo de Interior de la última amenaza, desconocida para la mayoría de sus allegados, que había recibido: “Simplemente recordarte de la nueva carta de amenaza (sic) que he recibido. Esta vez me dan de plazo hasta el día 1. Bss. Espero verte dias (sic) después. Rita”, escribió. Antes había recibido decenas de advertencias, aunque sólo denunció en dos ocasiones: en enero de 2015 y en julio de 2016, cuando recibió dos sobres con balas 9 milímetros parabellum.

Cuando sus familiares llegaron a la habitación del hotel la tarde del 22 se la encontraron débil. Aquella noche, Rita no volvió a hablar. Su respiración fue dificultosa durante la madrugada, según relató su hermana, que compartió cama con ella. Ésta no pudo conciliar el sueño, pero no fue hasta las siete de la mañana cuando llamó a su hijo para advertirle que Rita estaba inconsciente y no respiraba. El corazón de la ex alcaldesa había dejado de latir 15 minutos antes.

Su sobrino puso rumbo al hotel y llamó al Summa. El joven, mientras llegaba el personal sanitario, trató de reanimarla con un boca a boca y presionándole el pecho varias veces. Pasadas las 7.20 horas, un equipo médico del 112 subió a la habitación . Los sanitarios preguntaron si Barberá tenía problemas cardiorrespiratorios y la hermana aseguró que padecía hipertensión y que se tomaba pastillas contra el estrés. No se habló de cirrosis, según los testigos. Más tarde, Margallo revelaría que su amiga se medicaba con antidepresivos. Durante 30 minutos los facultativos del Summa trataron de reanimarla, pero fue imposible.

Rita murió sin explicar a nadie de su entorno por qué le dieron, en el anónimo recibido, un plazo de vida hasta el 1 de diciembre. - D.N.