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Hegemones

Precedente Gambia

Por Miguel Turullols - Lunes, 6 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

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África occidental ha brindado al mundo un magnífico precedente. Han echado del poder al dictador de Gambia (frontera con Senegal) Yahya Jammeh.

Cronológicamente, lo que ha sucedido en este país y nos llena de alegría es lo siguiente. Jammeh llevaba 22 años gobernando tras cometer un golpe de Estado en 1994. Era, cuanto menos, un tipo peculiar. Mi salida de tono favorita es cuando dijo que sólo él posee unas hierbas capaces de curar el sida, pero tienen que ser administradas en jueves y por él mismo.

Excentricidades aparte, hablamos de un sujeto que ha violado sistemáticamente los derechos humanos. En 2009, por ejemplo, detuvo y torturó a 1.000 gambianos acusados de brujería.

Durante este tiempo se ha mantenido en el poder ganando cuatro elecciones presidenciales (elecciones entre comillas) hasta que, oh sorpresa, perdió las del pasado diciembre. Al principio admitió su derrota. Pero luego se lo pensó mejor y dijo que nanai, a mí que me echen. Y le han echado.

El ya actual presidente de Gambia y vencedor de las elecciones, Adama Barrow, tomó posesión del cargo el 19 de enero en la embajada de Gambia en Senegal, porque Yahya Jammeh se negaba a dejar el poder.

Y aquí viene lo bueno. Fueron sus propios vecinos africanos, que integran la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO) quienes forzaron a Jammeh a respetar el resultado de las elecciones. Recurrieron incluso a negociadores que eran amigos de Jammeh al tiempo que tropas de Senegal se internaban en Gambia y amenazaban con recurrir a la fuerza si Jammeh no cedía el poder.

La inestabilidad política es, si no el que más, uno de los grandes males que sufre África. El riesgo de un conflicto armado cada vez que se celebran unos comicios electorales trunca cualquier posibilidad de desarrollo permanente en el continente. Por eso, que la vía democrática haya sido exigida e impuesta por los propios países africanos es el mejor precedente para la región que podíamos desear. Y lo celebramos.