una fecha marcada en rojo en la localidad

Las quintas de Altsasu desafían al mal tiempo

santa águeda se celebró ayer a lo grande, sobre todo por los 66 jóvenes que estrenan mayoría de edad

Un reportaje de N. Mazkiaran - Lunes, 6 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Un grupo de quintos y quintas, con la burra que llevaba las sacas donde depositaban el dinero. Fotos: N.M.

Un grupo de quintos y quintas, con la burra que llevaba las sacas donde depositaban el dinero. Fotos: N.M.

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Un grupo de quintos y quintas, con la burra que llevaba las sacas donde depositaban el dinero. Fotos: N.M.Foto de familia de la quinta de 1992, que ayer celebró su 25º aniversario.Más veteranos eran los de 60 años, la de 1977, otra quinta destacada ayer.Un quinto entrega una torta de Santa Águeda.
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Cinco de febrero, Santa Águeda, es una fecha marcada en rojo en Altsasu, una fiesta relacionada con la juventud que establece un vínculo, el de la edad, que en la villa marca para toda la vida. Y se empieza a lo grande, con cinco días de celebraciones que son costeados por vecinos y foráneos en la cuestación del día grande. Fue ayer, con lluvia y frío, cuando los 66 jóvenes que este año estrenan mayoría de edad dejaron de un lado la vergüenza y salieron a pedir desde bien temprano.

No necesitaban presentación. Los quintos vestían de blanco, con dos pañuelos de colores cruzando el pecho y otros dos colgados del cuello. Calzaban zatas de goma y calcetines de artila. Para quitar el frío, un kaiku de lana y txapela. Ayer también llevaban el palo de Santa Águeda, una vara adornada con cintas de colores, bordadas o pintadas que solo se saca el primer día. Las chicas vestían de kaxeras, un traje que cada año presenta nuevas variantes.

“Dinerico para los quintos” era el mantra que repetían una y otra vez los jóvenes ayer a la hora de abordar a transeúntes y automovilistas, que respondían con más o menos generosidad. Lo cierto es que quintos y quintas aseguraban que “la gente se está portando”. Al caer en domingo, algunos pensaban que era peor pero otros lo veían como una ventaja. La incógnita se despejará cuando se haga hoy el recuento de lo obtenido. Además, se repartirán las tortas que no pudieron entregarse ayer y también irán a pedir a los centros escolares.

Mientras quintos y quintas pedían por las calles y las casas, los reyes: Igone Augusto, Eider Arakama, Manex Goikoetxea e Iñigo Plaza, acompañados de los txistulares, se encargaban de la recogida de las tortas, otra fuente importante de ingresos. En cada parada, jota y porrusalda. En esta comitiva también iban los boteros, Irati Lumbreras y Aimar Lezea, y la burra Pantxika, que llevaba las sacas del dinero.

Así estuvieron hasta entrada la tarde. Tras una comida en la que recuperaron fuerzas, caída la noche comenzaron los zortzikos, el baile imprescindible en las citas festivas de la villa que deberán bailar uno a uno en la plaza. Para salir airosos de la prueba lo llevan aprendiendo desde el 7 de enero con Andoni Baramendi y Txetxo Claver. Las celebraciones continuarán hoy y, tras un descanso de dos días, se reanudarán el jueves, hasta el sábado, para coincidir con las celebraciones de otras quintas.


OTRAS QUINTAS Los 66 quintos y quintas de este año compartieron protagonismo ayer con otras quintas, sobre todo con la de 25 años, es decir, la de 1992, y la de los 60 años, que celebraron esta fiesta en 1977, muchos de los cuales volvieron a reunirse ayer, 78 en total. En la de los 25 años se juntaron 62.