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Primer contacto educativo

Formación En la etapa de 0 a 6 años, los niños adquieren su propia identidad y desarrollan sus habilidades cognitivas y psicomotrices

Martes, 7 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Los alumnos juegan y comparten sus emociones en espacios abiertos a la comunicación. javier bergasa

Los alumnos juegan y comparten sus emociones en espacios abiertos a la comunicación. javier bergasa

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Los alumnos juegan y comparten sus emociones en espacios abiertos a la comunicación. javier bergasa
Los centros educativos deben acompañar a las familias en el proceso formativo de los pequeños Los niños que acuden a escuelas infantiles adquieren seguridad y son más sociables

Natalia Biurrun

La educación infantil se ha convertido en una etapa fundamental y básica en el desarrollo de todo niño y niña de cara a su futuro, guiándole, cuidándole y potenciando al máximo sus capacidades, dirigiendo sus aprendizajes para conseguir un pleno desarrollo del alumnado en cuanto a la cuestión intelectual, afectivo, psicomotriz, social y moral se refiere, para lograr, de esta manera, personas independientes y autónomas con libertad para desenvolverse en su vida cotidiana.

La Educación Infantil comprende seis cursos, des de los 0 a los 6 años, y tiene carácter voluntario. Se organiza en dos ciclos educativos de tres cursos cada uno -el primero de los 0 a los 3 años y el segundo que va de los 3 a los 6 años. Durante esta etapa se asientan los cimientos de todo el sistema educativo. Los más pequeños construyen sus primeras identidades a partir de las actividades educativas que se van programando en la escuela. Se trabaja por ámbitos de experiencia, como son los sentidos, el movimiento, el lenguaje oral, la expresión corporal, la autonomía, las relaciones sociales, los hábitos, la expresión de la afectividad, el respeto a la diversidad, la personalidad, la orientación espacial y temporal y la comprensión de conceptos. En estos primeros años de escolaridad los niños y niñas aprenden a jugar, a crear, a disfrutar de la música, del arte, de las actividades lúdicas, incluso del folclore popular, que empieza a transmitirse a las nuevas generaciones durante esta etapa. Es uno de los ciclos educativos en los que más presente está la familia, con los beneficios que ello reporta en el desarrollo del alumnado. No obstante, durante esta etapa se instauran rutinas y hábitos adecuados, ya que permiten desempeñar importantes funciones en relación a la configuración del contexto educativo mediante la secuenciación espacio-temporal de las aulas a través de la repetición de actividades y tareas como el momento del aseo, la comida, el corro, etc.

Por su parte, el centro debe acompañar a las familias en la educación de sus hijos e hijas. Esto les ayudará a conocer y entender los procesos y situaciones asociados a su desarrollo: crisis de oposición, control de esfínteres, etc. El aprendizaje no es unidireccional sino que las familias aprenden del centro, el centro aprende de las familias y, asimismo, las familias aprenden entre ellas en su interacción, en su adaptación a los cambios y evoluciones. Para ello, la escuela tiene que interacturar con los padres, procurando escuchar y comprender los sentimientos e intereses de los mismos, siempre desde la confianza y el respeto mutuos. Junto a este valor educativo fundamental, no debe tampoco ignorarse que la escolarización temprana predispone favorablemente a los niños y niñas hacia el ambiente escolar y previene contra el abandono prematuro en las etapas posteriores del sistema educativo. Además, los niños que han acudido a una escuela infantil en sus tres primeros años de vida son más sociales y emocionalmente saludables. También, muestran seguridad de sí mismos, llevan buenas relaciones con los demás, persisten ante las tareas desafiantes, poseen un buen desarrollo del lenguaje y pueden comunicarse bien, así como escuchar instrucciones y estar atentos. Factores que influyen en una mejor preparación para realizar la transición al segundo ciclo de Educación Infantil.

Proyectos educativos

Los centros gestionan programas de estimulación temprana, utilizando el juego como base para el desarrollo de habilidades. Con estos programas se consigue involucrar a los niños y niñas en actividades educativas desde muy pequeños, ayudándoles a desarrollar de manera precoz competencias motoras, socioafectivas, lingüísticas y cognitivas. De hecho, el cerebro de un bebé recién nacido tiene un 30-60% más de neuronas que el de un adulto. Además las sinapsis, las uniones entre las neuronas, son más abundantes y alcanzan su densidad máxima en los primeros 15 meses de vida, motivo por el cual resulta fundamental aprovechar este período para promover su estimulación respetando, en todo momento, los períodos sensitivos del niño y la niña para no excederse.

La mayoría de centros realizan jornadas de puertas abiertas para dar a conocer sus proyectos educativos y resolver las dudas planteadas por los padres, ya que el colegio y la familia deben estar perfectamente coordinados. Es un buen momento, también, para tener contacto con el profesorado, conocer las instalaciones, los horarios o el coste del mismo.