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Apoyo masivo en un día histórico

Tensión entre Mas y el juez en la sesión, presidida por la senyera, la única bandera que resistió el vendaval

Martes, 7 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Los participantes en el acto de respaldo a los tres encausados esperan su salida frente al Tribunal Superior de Catalunya.

Los participantes en el acto de respaldo a los tres encausados esperan su salida frente al Tribunal Superior de Catalunya. (Foto: Efe)

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Los participantes en el acto de respaldo a los tres encausados esperan su salida frente al Tribunal Superior de Catalunya.

pamplona- Aclamados al grito de “¡No estáis solos” por miles de personas por las calles del barrio del Born, escenario sentimental del independentismo, hasta llegar a la puerta del juzgado, el expresident Artur Mas y sus exconselleras Irene Rigau y Joana Ortega se dieron un baño de masas antes del juicio. De nuevo el independentismo se sabía ante otro “día histórico”, en este caso el de un expresidente de la Generalitat declarando a un tribunal por el “proceso participativo” de 9-N, y para organizar una exhibición de fuerza ante las cámaras.

El paso lento de Mas escudado por el president, Carles Puigdemont, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, y el Govern. El himno a capella en el simbólico Fossar de les Moreres. La foto bajo el Arco del Triunfo entre un pasillo de estelades. El último saludo entre vítores antes de cruzar los pórticos del Palacio de Justicia de Cataluña. Absolutamente nada se dejó al azar. Una cuidada escenografía a cargo de las entidades soberanistas -Asamblea Nacional Catalana, Òmnium Cultural y Asociación de Municipios por la Independencia-, organizadoras de las últimas cuatro multitudinarias manifestaciones de la Diada, y ayer con más de 170 autocares llegados de todo el territorio catalán. Sin olvidar a funcionarios que decidieron aprovechar el día de libranza ofertado por el Govern para arropar al expresident.

Pero hay situaciones que ni la más experimentada preparación podría prever, como que en el transcurso del juicio unos operarios tuvieran que retirar las banderas española y europea de los mástiles en lo alto de la fachada del tribunal, ya que el fuerte viento las había tumbado, a excepción de la enseña catalana, que resistió el vendaval.

Mientras tanto, Mas y sus conselleras se enfrentaban a las preguntas sobre el 9-N en el interior del juzgado, un juicio que comenzó con 25 minutos de retraso por tardanza de los declarantes y que, como en una final de Champions League, fue seguido con atención y aplausos desde el exterior por los manifestantes, gracias a varios altavoces instalados en el paseo Lluís Companys.

El retraso de Mas, Ortega y Rigau llevó al presidente del TSJC, Jesús María Barrientos, que forma parte de la asociación moderada Francisco de Vitoria y está considerado un juez duro e incisivo, a convocar a fiscales y letrados a la sala para pedirles explicaciones por la demora y, al tiempo, advertirles de que, pasada media hora desde la citación, se convocaría una vistilla para que las partes plantearan medidas cautelares.

La declaración de Mas, que se explayaba en largas explicaciones a las concisas preguntas de su abogado, le valió una reprimenda del presidente del TSJC, que le pidió que dejara de hacerse preguntas a sí mismo tras recordarle que, en una sala de vistas, debía limitarse a responder. No fue el único momento de tensión. El presidente del TSJC, que ha combinó el catalán y el castellano, avisó a Mas minutos más tarde de que no había contestado a la pregunta de si era él el responsable de que hubieran abierto los institutos el 9-N. “Sí, he contestado. Si he dicho que soy el responsable de todo, también lo soy de esto”, respondió el expresidente con tono agrio.

El lunes había arrancado pronto en Barcelona. Aún ni había amanecido cuando Puigdemont recibía en la Generalitat a Mas, Rigau, Ortega para compartir un café. Sobre las 8.20 horas los tres acusados salieron del Palau arropados por el Govern en pleno y cargos de las fuerzas soberanistas -PDeCAT, ERC, CUP y comunes- para dirigirse hasta el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

gritosRecorriendo lentamente las sinuosas calles del Born, Mas y la comitiva fueron arropados con cánticos de “independencia”, “ni un paso atrás” o al ritmo de la Estaca del diputado Lluís Llach. No faltaron tampoco piropos al expresident, como “guapo” o “valiente”. Mas agradecía los ánimos con sonrisas e incluso estrechando algunas manos de los que conseguían evitar el cordón de seguridad y la marabunta de fotógrafos, cámaras y periodistas que les rodeaban, tan caótica que incluso algún fotógrafo tropezó ante él.

A la altura del Fossar de les Moreres, epicentro histórico del independentismo, la comitiva se detuvo para cantar el himno catalán, acompañados por miembros de La Coronela, agrupación que recrea una histórica milicia encargada de la defensa de Barcelona en 1714 frente a las tropas borbónicas. A las 9.05 horas la cabecera de la marcha pasaba bajo el Arco de Triunfo, decorado con un gran cartel con el lema Love democracy (Ama la democracia). Ante ellos, un largo pasillo de estelades y carteles con Las urnas no se juzgan o Votar es democracia. Y entre gritos de “independencia”, urnas de cartón y miles de móviles para captar el preciado instante, la comitiva llegó finalmente ante la escalinata del Palacio de Justicia, momento en que el protagonismo fue ya para Mas, Rigau y Ortega, subiendo solos y deteniéndose a saludar ante los aplausos de los congregados. - D.N.