A la contra

Inadmisible

Por Jorge Nagore - Miércoles, 8 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:05h

Hay situaciones concretas que están -o deberían- por encima de todo. Si hay una niña de 2 años a la que su padre acuchilla y la ingresan gravísima en el hospital y su madre está presa por pertenecer a ETA y planear atentados y el régimen de visitas solo le dejaba a la niña que su madre la viese una hora cada 2 días -se amplió el día 2, pero el domingo 5 aún no se había hecho efectivo en la práctica- es que el sistema del que formo parte y que justamente ha encarcelado a esta terrorista por su clara peligrosidad social es también sumamente peligroso, vengativo, lento y sádico. Que al menos a mí y a millones nos separen años luz de la mentalidad y de las acciones de la madre de la niña Izar, incluso quién sabe si también de su mentalidad actual, que no solo no compartamos sino que detestemos el camino que tomó y que nos resulte indigno que aprovechando su caso se pida la amnistía general como si aquí todo hubiese pasado como por ensalmo no evita que podamos sentir aberrante e inhumano lo que está pasando esa niña, incluido lo que alguno de ustedes ahora está pensando: si su madre no hubiese hecho lo que hizo no estaría pasando por esto. Ese pensamiento también es aberrante, en la medida que de lo que aquí se trata es de si la aplicación de la justicia es justa y no de si las personas nos hacemos merecedoras de nuestra propia desgracia. La madre de Izar lleva en prisión 12 de los 13 años a los que fue condenada y todos sabemos que si su condena hubiese sido por otro motivo la mano se hubiese abierto con mucha mayor facilidad. No entro en palabras tan amplias y que se me escapan como “libertad definitiva”, pero sí en un régimen infinitamente más humano para que pueda estar muchísimo más tiempo con su hija y para que, fundamentalmente, la hija pueda estar muchísimo más tiempo con su madre. Esto es previo a ETA, a Franco y a la Era Cristiana. Se llama humanidad.