Mesa de Redacción

Mejor facilitar que prohibir

Por Joseba Santamaria - Miércoles, 8 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

la derogación de la Ley de Símbolos de 2004 para evitar su instrumentalización judicial y su utilización como arma de confrontación política y enfrentamiento social es una buena noticia y una necesidad. Parece una obviedad que los símbolos con que se identifican unos navarros y otros puedan convivir con normalidad democrática. Sin imposiciones y sin exclusiones. Los símbolos propios de Navarra y aquellos símbolos democráticos con los que también se identifican miles de navarros y navarras. La actual Ley de Símbolos -que sustituyó a la de 1986, más permisiva y cercana a la realidad de la pluralidad de la sociedad navarra- se diseñó con la exclusiva intención de procurar argumentos legales para amedrentar y sancionar a aquellos ayuntamientos que desde la voluntad democrática de sus grupos exhibieran la ikurriña junto a la bandera oficial de Navarra. Cuando debiera ser al contrario: que las instituciones no consideraran extraño ni excepcional asumir las diferentes realidades propias. Los navarros y navarras, en su mayoría, viven esta realidad de símbolos e identidades con la misma normalidad con que conviven a en su vida cotidiana con la pluralidad política de esta sociedad. Sólo las posiciones más fanáticas sustentan su discurso político en la confrontación permanente. Navarra respirará mejor en su propia convivencia.