A nivel local, ¿hay interés en reformar algo?

Por Txema Noval Galarraga - Miércoles, 8 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

en mi condición de alcalde, y con el conocimiento y sufrimiento directo que conlleva la gestión del día a día, estoy participando con interés en el proceso de reflexión sobre la Reforma de la Administración Local en Navarra. Proceso participativo, que dicho sea de paso, hasta la fecha nadie había impulsado en serio.

La metodología de trabajo planteada, expuesta y desarrollada merece mi plena aprobación en el sentido de caminar despacio y desde la base, con reuniones de representantes locales, con reuniones de personas expertas, con reuniones interdepartamentales a nivel de Gobierno. De las mismas, a lo largo de más de un año, se ha llegado a un primer documento-borrador vivo y susceptible de muchas modificaciones antes de tenerlo por propuesta final. En las reuniones en que he participado es constatado un clima de seriedad en la información transmitida y debate en relación a las dudas que se suscitan. Ciertamente faltan las reuniones, que según avanza el proceso, serán claves pues habrá que ir tomando decisiones que se trasladen al documento de propuestas final. Por ello me molestan ciertas interferencias que observo últimamente. Gente que ha participado poco o nada en el proceso, que mira por intereses particulares antes que por el interés general o que, simplemente, quiere boicotear la dinámica por puro cálculo electoral. Gente de la que, sinceramente, dudo de sus intenciones reales. Se están diciendo barbaridades sobre temas delicados que aún se están debatiendo como los puestos de trabajo de las plantillas en las mancomunidades, la desaparición de los concejos o la financiación local;afirmaciones que no se ajustan en absoluto a la realidad del debate, ni a lo que dice el documento de Líneas Maestrasque, no hay que olvidarlo, no es más que la síntesis del trabajo que realizamos a lo largo del año pasado. No debemos olvidar que despreciar y manipular así las cosas es despreciar y manipular a los que participamos en su elaboración y yo no puedo admitirlo.

Estos días, uno de los caballos de batalla que se están utilizando es el de la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona. Como alcalde de un ayuntamiento perteneciente a la misma quiero decir que estoy contento con el trabajo que realiza y ha realizado hasta ahora. Pero eso no tiene nada que ver con que pueda o deba adaptarse a planteamientos nuevos, más ambiciosos y que responden mejor a las demandas y necesidades de hoy día. Y que superan su actual realidad competencial. En las reuniones del mapa ha salido claramente la necesidad de cambiar el sistema de mancomunidades de Navarra por ineficaz y costoso, por excesivo en su número, por sus disfunciones en lo territorial, que conllevan el incumplimiento de los objetivos que se les asignaron en origen. Se ha propuesto un sistema de Comarcas que, según entiendo, puede constituir una mejor organización de lo que hasta ahora venían haciendo las mancomunidades. A mi entender, este nuevo sistema sustituye a las mancomunidades pero no elimina sus funciones, las asume y las mejora, manteniendo la red de servicios que éstas habían ya establecido dando estabilidad al territorio, organizándolo en zonas lógicas. El debate es cómo definir las Comarcas, cuestión que afecta a su tamaño y límites, cuestión entiendo no cerrada en estos momentos;cómo mantener en la Comarca lo bueno de las mancomunidades, mejorándolas con la ampliación de servicios y la descentralización de competencias que, hasta ahora, ejercía el Gobierno de Navarra.

Bajo mi punto de vista obcecarse en el mantenimiento a toda costa de la MCP supone un boicot al planteamiento general del debate. ¿Por qué mantener una mancomunidad y no las demás? ¿Por qué adaptar todos los servicios que se quieran mancomunar a una territorialidad pensada para el abastecimiento de agua? ¿No es mucho más lógico que la zona marcadamente rural sea capaz de gestionar por sí misma sus servicios, con sus propios criterios y equilibrio de fuerzas, sin la injerencia de los potentes ayuntamientos urbanos que lo queremos acaparar todo? Además, las propuestas presentadas, plantean que los servicios de agua y residuos que actualmente presta la MCP los siga prestando su comarca heredera en las mismas condiciones a los ayuntamientos de otras comarcas vía convenio.

Finalmente también quisiera decir algo sobre la financiación. Creo que ha llegado el momento de revisar a fondo el Fondo para que se reparta con más justicia. Y también los impuestos locales. ¿Para subirlos?, o ¿para igualarlos?, o ¿para que en las zonas ricas de Navarra no se pague mucho menos que en las demás? O para que no se discrimine a las familias a la hora de pagar según vivas en un ayuntamiento pudiente o en otro con menos recursos. Y para que el Fondo sirva para hacer justicia distributiva. Bajo la falsa crítica de la derecha a una posible “subida de impuestos locales” se esconde una intención de que los ayuntamientos que más tienen paguen menos y reciban más del fondo común. Eso es algo que muchos cargos municipales de Navarra no compartimos. Estos son algunos de los temas que generan polémica en el debate de la Reforma Local. Me parece muy sano abordarlos. A los partidos políticos les pediría que esperen su turno, ya les tocará hablar cuando el proyecto llegue al Parlamento, pero ahora que nos dejen hablar a los ayuntamientos y que no interfieran en nuestro debate. Y por qué no, que escuchen a sus cargos locales. Quiero mostrar mi apoyo a la FNMC y a los responsables locales por el trabajo que están haciendo, así como animarles a que continúen, continuemos, firmes en la defensa de un proceso limpio y sin interferencias interesadas.

El autor es alcalde de Burlada-Burlata