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El número de últimas voluntades crece

4.247 personas piden cómo ser tratadas al final de su vida

El número de últimas voluntades crece considerablemente a partir de 2013, pese a que gran parte de la población desconozca su existencia, tal y como manifiesta la asociación Derecho a Morir Dignamente

Amaia Rodríguez Oroz / Iban Aguinaga - Miércoles, 8 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

Una enfermera atiende a un paciente en el Hospital de Navarra.

Una enfermera atiende a un paciente. (Iban Aguinaga)

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Una enfermera atiende a un paciente en el Hospital de Navarra.

pamplona - El registro de testamentos vitales de Navarra continúa con una tendencia ascendente, más acusada desde 2013, y en este momento son ya 4.247 las personas que han dejado por escrito sus preferencias sobre el tipo de cuidados asistenciales y terapéuticos que quieren recibir al final de su vida, en el caso de que su situación física o psíquica no les permita expresarlo personalmente en ese momento.En concreto, hasta la fecha han sido 2.733 mujeres y 1.514 hombres los que han escrito estos documentos, con los criterios asistenciales e instrucciones sobre los cuidados de salud deseados con el objetivo de que se tengan en cuenta al final de su vida. Esto ha sido posible “pese a que casi el 65% de la población desconozca la existencia de dichos documentos”, señaló ayer el presidente de la asociación Derecho a Morir Dignamente en Navarra, Manuel Eciolaza, durante una comisión parlamentaria, en la que valoró, además, los avances o, mejor dicho, los pocos avances que se han dado para cumplir con los requisitos que dicta la Ley foral 8/2011 sobre los derechos y garantías de la dignidad de la persona en el proceso de la muerte.

Manuel Eciolaza, acompañado por Socorro Lizarraga, también miembro de la asociación Derecho a Morir Dignamente, lamentó que la gran mayoría de la población desconoce la existencia de los documentos de últimas voluntades, “casi el 65% de los ciudadanos”, lo que supone un handicap “muy serio” a la hora de que “las personas puedan dejar por escrito cómo quieren morir” y que “pasen los últimos días de su vida de la manera que ellos consideren más digna posible”. En este sentido, remarcó que el principal problema se encuentra en la “falta de información”. Por ello, sostuvo que es fundamental que se cumpla la norma aprobada en 2011 en Navarra sobre los derechos y garantías de la dignidad de la personas en el proceso de muerte, de la cual consideró que ofrece “medidas muy positivas” para todas las personas pero que “no ha avanzado lo suficiente, por no decir que apenas se ha llevado a cabo”, pese a ser una ley que fue pionera a nivel estatal en esta materia.

En este sentido, aseguró que “hay muchas medidas que podrían mejorar el final de la vida”, entre las que apostó por aumentar los recursos paliativos “allá donde haga falta” y hacerlos extensibles a todas las personas, con independencia del lugar de residencia, tamaño de familia o posibilidades económicas. A nivel nacional, lamentó que unos 300 enfermos terminales de los 215.000 que hay en el Estado mueren al día sin haber recibido cuidados paliativos, y que dos tercios de ellos lo hacen “con dolor emocional” y “sin suficiente apoyo para mitigar el sufrimiento en los últimos días de su vida”. Por ello, defendió la evaluación de la autonomía del paciente y su derecho a la información, a la elección entre opciones clínicas y al respeto de sus decisiones.

Todos los grupos parlamentarios estuvieron de acuerdo con la valoración realizada por estos dos miembros de la asociación DMD en Navarra y lamentaron que “la ley aprobada en 2011 fuera una norma pionera con unas intenciones excelentes que, por desgracia, no se ha desarrollado” tanto como hubieran querido. Por ello, apostaron por trasladar las peticiones de Eciolaza al Ejecutivo foral y remarcaron su deseo por hacer que esta ley se cumpla en Navarra.

la asociaciónLa asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) en Navarra cuenta en la actualidad con 195 socios y socias, y entre sus objetivos principales se encuentran los de informar, sensibilizar y divulgar todos aquellos aspectos que supongan una buena muerte para todas las personas. La asociación, desde sus inicios, ha defendido la idea de que todos los ciudadanos deben elegir libre y legalmente su muerte y que puedan morir sin sufrimiento si ese es su deseo.

El Post-it

Ley pionera pero sin desarrollar. La Ley foral 8/2011 sobre los derechos y garantías de la dignidad de las personas en el proceso de la muerte fue una norma aprobada por unanimidad en el Parlamento foral que, pese a la buena intención con la que surgió, su cumplimiento todavía está por ver. Quizás, como plantean desde la asociación Derecho a Morir Dignamente, lo más oportuno será crear, a partir de ahora, un organismo de control que garantice su cumplimiento y que sus beneficios recaigan sobre toda la población.

en corto

Las últimas voluntades, más frecuentes en mujeres. A día de hoy, se han realizado en Navarra un total de 4.247 documentos de últimas voluntades, de los cuales 2.733 han sido elaborados por mujeres y 1.514 por hombres, lo que supone que casi el doble de documentos son realizados por ellas. Por otro lado, es destacable que el número de documentos realizados en Navarra ha aumentado considerablemente, especialmente desde 2013.

Casi el 65% de la población desconoce estos documentos. Según indicó ayer el presidente de Derecho a Morir Dignamente en Navarra, Manuel Eciolaza, casi el 65% de la población navarra, entre los que se encuentran también sanitarios, desconoce la existencia de los documentos de últimas voluntades, un aspecto que calificó de “muy grave”, ya que “es una de las causas que hacen que las personas desconozcan cuáles son sus derechos para sus últimos días”.