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Unas piernas mecánicas para volver a caminar

Después de dos años sin poder andar, Miriam Urzaiz volvió a ponerse de pie gracias a un exoesqueleto mecánico

Un reportaje de Leticia de las Heras. Fotografía Iban Aguinaga - Miércoles, 8 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

Miriam Urzaiz camina por primera vez en dos años gracias a un exoesqueleto robótico en el Centro Neurológico de Navarra.VER GALERÍA

Miriam Urzaiz camina por primera vez en dos años gracias a un exoesqueleto robótico en el Centro Neurológico de Navarra. (Iban Aguinaga)

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Miriam Urzaiz camina por primera vez en dos años gracias a un exoesqueleto robótico en el Centro Neurológico de Navarra.

GaleríaMiriam Urzaiz camina por primera vez en dos años gracias a un exoesqueleto robótico en el Centro Neurológico de Navarra.

  • Miriam Urzaiz camina por primera vez en dos años gracias a un exoesqueleto robótico en el Centro Neurológico de Navarra. Fotos: IBAN AGUINAGA
  • Miriam Urzaiz camina por primera vez en dos años gracias a un exoesqueleto robótico en el Centro Neurológico de Navarra. Fotos: IBAN AGUINAGA
  • Miriam Urzaiz camina por primera vez en dos años gracias a un exoesqueleto robótico en el Centro Neurológico de Navarra. Fotos: IBAN AGUINAGA
  • Miriam Urzaiz camina por primera vez en dos años gracias a un exoesqueleto robótico en el Centro Neurológico de Navarra. Fotos: IBAN AGUINAGA
  • Miriam Urzaiz camina por primera vez en dos años gracias a un exoesqueleto robótico en el Centro Neurológico de Navarra. Fotos: IBAN AGUINAGA
  • Miriam Urzaiz camina por primera vez en dos años gracias a un exoesqueleto robótico en el Centro Neurológico de Navarra. Fotos: IBAN AGUINAGA
  • Miriam Urzaiz camina por primera vez en dos años gracias a un exoesqueleto robótico en el Centro Neurológico de Navarra. Fotos: IBAN AGUINAGA
  • Miriam Urzaiz camina por primera vez en dos años gracias a un exoesqueleto robótico en el Centro Neurológico de Navarra. Fotos: IBAN AGUINAGA
  • Miriam Urzaiz camina por primera vez en dos años gracias a un exoesqueleto robótico en el Centro Neurológico de Navarra. Fotos: IBAN AGUINAGA
  • Miriam Urzaiz camina por primera vez en dos años gracias a un exoesqueleto robótico en el Centro Neurológico de Navarra. Fotos: IBAN AGUINAGA
  • Miriam Urzaiz camina por primera vez en dos años gracias a un exoesqueleto robótico en el Centro Neurológico de Navarra. Fotos: IBAN AGUINAGA
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“Volver a andar es una sensación difícil de explicar cuando se ha estado tanto tiempo sin poder hacerlo”

Miriam Urzaiz dio ayer sus primeros pasos. No los primeros de su vida, pero sí de los últimos dos años después de que una operación le dejase prácticamente sin ninguna movilidad en las piernas, reduciendo sus posibilidades de desplazamiento a las que le brinda una silla de ruedas. Conseguir esta proeza fue posible gracias a la ayuda de un exoesqueleto robótico, una máquina amarrada a sus piernas y tronco capaz de poner de pie y hacer andar a una persona parapléjica solo con que quien lo lleva muestre su iniciativa inclinándose hacia delante.

Existen en Navarra entre 15 y 20 casos nuevos al año de daño medular, sumándose actualmente unos 100 afectados. A nivel estatal sufren una lesión de médula espinal cerca de 1.000 personas cada año, lo que eleva por encima de los 30.000 el total de afectados. Miriam es una de estas personas, pero ahora abre camino para que otros puedan seguir sus pasos.

Durante su primer contacto, en su cara se reflejaba la concentración de quien tiene ante sí una tarea importante, aunque tras la primera prueba aseguró que verse erguida de nuevo le produjo una gran emoción, algo complicado de describir. “El volver a andar es una sensación difícil de explicar cuando se ha estado tanto tiempo sin poder hacerlo”, comentó. Aunque reconoció que el primer contacto fue “extraño”, en seguida cogió confianza con el dispositivo. “Me siento muy cómoda y estable e incluso me atrevería a soltarme del andador”, aseguró sorprendida de la ligereza del aparato, y es que con sus 12 kilos pesa prácticamente la mitad que la mayoría de modelos.

CnaiLa experiencia se llevó a cabo en el Centro Neurológico de Atención Integral de Navarra (CNAI), donde sus profesionales se están formando para poder disponer en un futuro próximo de tres de estos dispositivos, ya que según explicó el director médico del CNAI, Manuel Murie-Fernández, un mal uso del exoesqueleto podría producir daños al paciente.

Tras su experiencia en otros centros con este mismo dispositivo, el neurólogo observó gran rapidez de aprendizaje en el uso por parte de los pacientes, algo especialmente notable entre los jóvenes. Según el doctor, con tres o cuatro sesiones de 45 minutos se consiguen importantes avances y hay personas que en ese tiempo son capaces ya de salir a pasear a la calle.

El exoesqueleto se asemeja a un par de piernas robóticas que los usuarios pueden conectar a un cinturón que les ayuda a controlar los movimientos de las articulaciones y extremidades inferiores. Esta máquina móvil es capaz de realizar el apoyo y los movimientos necesarios para que sus usuarios puedan, con ayuda de muletas o un andador, dar pasos otra vez. El movimiento se logra mediante motores eléctricos programados por ordenador.

El distribuidor de este producto en Europa, Stephan B., explicó que el aparato funciona con una batería con autonomía para trabajar de forma continuada durante tres horas, suficiente para aguantar un día entero con una actividad normal. Como otro punto fuerte destacó la facilidad de su configuración, ya que regular los parámetros como la longitud de la zancada o el grado de flexión es algo que puede hacer cualquier persona con una aplicación en su iPod o su iPhone, conectados con el exoesqueleto a través de bluetooth. “Lo programa, se mete el móvil en el bolsillo y se olvida”, apuntó.

Por el momento el dispositivo no puede usarse por todas las personas que sufren paraplejia, ya que aparte de las limitaciones que supone su alto precio (en torno a 80.000$), no puede ser utilizado por personas con más de 113 kilos de peso ni que midan más de 1,90 metros. Además, explicó Murie-Fernández, el paciente debe tener un mínimo de control del tronco y movilidad en las manos y muñecas, ya que necesita el apoyo de unas muletas o un andador.

El modelo elegido por el centro es Indego, un dispositivo que permite al paciente levantarse y caminar a buena velocidad tan solo con el movimiento hacia delante y hacia atrás de su tronco, asemejándose su uso al de los segway. Precisamente este uso tan intuitivo es una de sus mayores ventajas, explicó Fernández, quien por encima de todo destacó el hecho de que el paciente no tenga que llevar acoplada una mochila para poder usarlo como sucede con otros modelos, lo que le permite poder sentarse con comodidad en una silla o el coche.

futuroEl inconveniente de esta tecnología, apuntó, está en el hecho de que los exoesqueletos en comercialización tan solo ofrecen servicio a las personas con daño medular, con una incidencia mucho menor que la del ictus. La diferencia, explicó, está en que el daño medular produce una paraplejia, limitando el movimiento de ambas piernas, mientras que el ictus normalmente solo afecta a una de las dos extremidades. El doctor aseguró que ya se están realizando avances en esta dirección, sugiriendo que, cuando se comercialicen modelos para una enfermedad mucho más prevalentes, la cadena de producción se simplificará y se abaratarán los costes.

En la actualidad existen solo 10 centros en toda Europa con certificación para poder disponer de estos dispositivos repartidos en cinco países, entre los que no se encuentra España. El siguiente paso, explicó Fernández, será obtener una certificación que les permita formar a los propios pacientes sobre cómo utilizar correctamente el dispositivo y que así puedan adquirir uno para su uso diario, algo que por el momento solo pueden hacer tres centros en Europa.