la mochila salvó al escalador lemoarra

Alex Txikon sufre un susto en una grieta del Everest

himalaya | se coló en una sección “abovedada y sin fondo”, pero quedó encajado con la mochila

Jueves, 9 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Txikon, en su complicado ascenso al Everest.

Txikon, en su complicado ascenso al Everest. (http://alextxikon.com)

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Txikon, en su complicado ascenso al Everest.El lemoarra Alex Txikon.Expedición de Alex Txikon.

Bilbao- “Pronto tendréis noticias del ataque a cumbre”, relata Alex Txikon en una crónica personal de los acontecimientos que está viviendo en los últimos días en el Everest, en su proyecto de coronar en invierno y sin oxígeno. El reto, mayúsculo, está lleno de trabajo y problemas. Uno de ellos lo vivió el pasado sábado en la subida desde el Campo 2, situado a 6.350 metros, al Campo 4 (7.950 metros) de un solo tirón.

Según el testimonio del lemoarra, la Cascada del Khumbu, si bien un “trámite” para alcanzar la segunda zona tranquila, cada vez está “más difícil, más costosa y más exigente” y una vez en el desaparecido Campo 2, ya que la tienda de campo base se voló con el viento, tomaron la decisión de avanzar todo el equipo -Norbu, Nuri, Furba, Chhepal, Pemba y el vizcaíno- por la noche hasta los casi 8.000 metros con quince kilos de equipo a la espalda. Txikon iba “sin cambiar las pilas al frontal” y a “buen ritmo”, pensando en sus “cosas”. “Nos adentramos en la sección de grietas que no son peligrosas, pero da la casualidad que me colé en una”, desgrana Txikon. Fue un susto sin mayores consecuencias. “Menos mal que me quedé encajado con la mochila, ya que la grieta no tenía fondo”, analiza. “Tu cuerpo se encoge, el nerviosismo trata de apoderarse de ti, tu corazón late con mucha más rapidez y tú te ahogas. Eso es lo que sientes”, sostiene el vizcaíno, quien desgrana que “Pemba, que venía por detrás, me echó un capote y, cuando miré el agujero que hizo mi cuerpo y rompí los bordes, vi una grieta muy peligrosa abovedada y sin fondo. Respiré, traté de concentrarme de nuevo y continuamos hacia la rimaya”, analiza Txikon.

La expedición tuvo que trabajar en la ascensión hasta las 11.00 horas para llegar a la cuarta disección del Everest, teniendo el vizcaíno que recurrir a calambrazos autoinfligidos para recuperar sensaciones en las piernas. Después de ocho horas de frío nocturno, el Collado Sur quedó a su vista: la meta.

Una vez transportado el material, el equipo tiró hacia abajo, con una parada de quince minutos en el C2 para retomar fuerzas. 18 horas después de partir, lograron llegar al Campo Base sanos y salvos, con parte de la preparación para el asalto al hito ya hecha. “Pronto tendréis noticias del ataque”, finaliza Txikon.

El equipo del vizcaíno partió al Everest a finales de diciembre de 2016 y llevan ya mes y medio de trabajo duro para equipar la montaña más grande del mundo (8.848 metros). Cuentan con la baja de Carlos Rubio, que tuvo que ser evacuado con una inflamación pulmonar que no revestía gravedad, pero que no le ha dejado seguir en la aventura. - I. G. Vico