Susanna Griso presentadora de ‘espejo público’

“Me tomaría un café con Trump, aunque no sé si me atragantaría”

La presentadora hace un balance muy positivo de la acogida que ha tenido ‘Un café con Susanna’, la nueva sección del programa ‘Espejo público’

Berta Pinillos - Jueves, 9 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Galería Noticia

madrid- Susanna Griso ha cumplido una década al frente del programa de Antena 3 Espejo público,donde se ha tomado cafés con la mayoría de líderes políticos del panorama nacional. La presentadora asegura que nunca ha creído en “el todo por la audiencia” porque “es pan para hoy y hambre para mañana”. La periodista catalana, que asegura que nunca se ha sentido discriminada en su profesión por ser mujer, dice que no entiende que alguien pueda trabajar en televisión sin pensar en la competencia porque, en definitiva, se trata de que “la audiencia te termine eligiendo a ti”.

Diez años al frente de Espejo Público siendo el rostro matinal de Antena 3, ¿qué balance hace de esta etapa?

-Un balance muy positivo porque cuando arrancamos y empezamos a levantar la persiana informativa a las nueve de la mañana la competencia era dura y tuvimos que hacernos un hueco. No solo lo hemos conseguido sino que nos hemos afianzado en una posición de honor. Esto es trabajo de un equipo muy extenso, muy dedicado que nos dejamos la piel, las energías y el sueño en el proyecto.

El programa se ha adelantado media hora para emitir Un Café con Susanna, ¿satisfecha con el resultado?

-Sí, nos ha sorprendido a todos y la acogida ha sido muy positiva. Fue una idea que tenía Santiago González cuando asumió la jefatura de los servicios informativos de Antena 3. Él decía que no teníamos que arrancar a las nueve, sino empezar antes, porque de la misma manera que los programas radiofónicos están haciendo ya las entrevistas políticas, teníamos que anticiparnos y abordar los asuntos de actualidad.

¿A quién le gustaría entrevistar?

-Llevamos pocos meses con este nuevo programa pero los líderes de los partidos prácticamente ya me he tomado un café con todos incluso con alguno hemos vuelto a repetir, y me faltaría ahora mismo Mariano Rajoy y poco más. Ya puestos a pedir, te diría un café con Trump, aunque no sé si se me atragantaría el café.

De todos los personajes que ha entrevistado a lo largo de su carrera, ¿cuál le ha sorprendido más?

-No sabría dar ningún nombre concreto pero siempre valoras la autenticidad en la persona que estás entrevistando. Sobre todo estoy pensando en políticos jubilados porque están menos encorsetados y se deben menos a las consignas del partido.

¿Qué le ha parecido todo lo que ha ocurrido con el caso de la pequeña Nadia?

-Este tema me duele, me afecta mucho. La primera vez que traté a los padres fue hace siete años, vinieron a pedirnos ayuda. Sigo muy sorprendida, pero he llegado a la conclusión de que hay una gran damnificada que es su hija. Los padres han jugado con la falta de escrúpulos.¿Ha habido en este caso autocrítica en la profesión periodística?

-Yo creo sí, y mucha. A mi me piden colaboración muchas ONG y, en la medida de lo posible, procuro darles mi ayuda, y en estos casos siempre bajas la guardia porque no estas pidiendo todos los informes que pides habitualmente. Evidentemente, ahora vamos a ser muchísimo mas estrictos. En esto ha habido una reflexión no solo de nuestro programa, sino de todos los medios y, lamentablemente, la parte que más me duele es la desconfianza, que ha hecho que ahora mismo haya asociaciones que lo están pasando francamente mal.¿La audiencia prevalece por encima de todo?

-Eso para mí nunca es lo más importante. Aunque hay que tener buenos resultados, porque es lo que revalida tu trabajo. He pensado que era un privilegio estar en una atalaya como la de Antena 3 para poder informar y siempre he procurado hacer un informativo. Que luego se ve refrendado con buenos datos de audiencia o aupada en el liderazgo, pues maravilloso, eso siempre es una alegría añadida. Nunca he creído en el todo por la audiencia porque siempre he pensado que era pan para hoy y hambre para mañana.¿Existe rivalidad entre Ana Rosa Quintana y usted?

-La rivalidad está ahí, es una competencia. De alguna manera nos hace batallar, no confiarnos y estar siempre luchando por ser los primeros en contarlo, por tener los mejores colaboradores... Es sana. Lo que yo no puedo entender es que alguien pueda trabajar en televisión sin rivalidad, al final todos estamos compitiendo en un panorama, con muchas cadenas, y se trata de que de alguna manera la gente te acabe eligiendo a ti por motivos determinados.¿Qué opina de los tertulianos que van con la camiseta del partido político puesta?

-A mí me molesta un poquito la tertulia de consigna, creo que a veces se abusa de eso, la información tiene que ser mucho más rica y matizada que un “moros y cristianos” o tener a contertulios que reproducen los mismos argumentos que los partidos políticos.Trabajar en la pequeña pantalla, ¿tiene más ventajas o inconvenientes?

-Tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Yo tengo una oficina con seis o siete cámaras, madrugo mucho eso es verdad, no es siempre fácil de sobrellevar por el déficit de sueño. La parte buena es que te da relevancia en el sentido que tu trabajo te luce;la parte más complicada de gestionar es la de los errores, los patinazos también son mucho más públicos y te obliga a ser tremendamente rigurosa. Soy una persona muy perfeccionista y se trata de reducir los errores al mínimo, porque es un examen diario minuto a minuto.¿Alguna vez en el trabajo se ha sentido discriminada por ser mujer?

-Todo lo contrario, entré en Antena 3 como pareja de Matías Prats, luego presenté sola el informativo de las 15.00 horas, durante un tiempo el de las 21.00, de ahí otra vez a las 15.00, luego la oportunidad Espejo Público, y no creo que el ser hombre o mujer haya influido lo más mínimo.¿Tiene algún maestro o maestra del periodismo?

-He aprendido de muchos y no todos salían en pantalla. Me encantaba Olga Viza y, me sorprendía su credibilidad. Luego cuando llegué a Antena 3 era impresionante el plantel de presentadores que había, Ernesto Sáenz de Buruaga, Pedro Piqueras, Matías Prats... Para mí todos eran referentes.