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La más vieja y polémica

La central ha esquivado en múltiples ocasiones el cierre pese a su escasa aportación al sistema eléctrico

Un reportaje de Jose L. del Campo / J. Fernández - Jueves, 9 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

La historia de Garoña sumaba ayer otro capítulo más a su palmarés que la certifica como la instalación nuclear española más veterana. Ostenta también el dudo honor de ser la más polémica y la que mayores beneficios económicos ha reportado, a pesar de ser la que menos electricidad vierte a la red. En 2011, por ejemplo, la planta generó 150 millones de ganancias pese a que la producción tan sólo supuso el 1,4% del total eléctrico. La escasa aportación a la demanda energética ha sido siempre una de las principales quejas ecologistas.

Muchos y variados han sido los intentos que la han abocado a las puertas del cierre definitivo en los últimos años, pero siempre se ha topado con el exceso de responsabilidad de los actores implicados que no terminaron por pulsar el botón de la desconexión total del circuito energético. Ni siquiera ser gemela a la japonesa accidentada de Fukushima y la posterior catástrofe ha sido argumentos para el cierre.

El socialista Zapatero fue el político que más cerca estuvo de su cierre al anunciarlo para el año 2013. Sin embargo, el gran peso de los poderes energéticos le hizo rectificar esa decisión, proclamada en 2011, y Garoña siguió en activo. Políticos como Alfonso Alonso o Javier Maroto, ambos del PP, mostraron su oposición a Garoña, aunque su discurso viró de rumbo por completo al ser ministro u optaba a la Alcaldía de Gasteiz, en el caso del segundo.

Del Ejecutivo de Rajoy fue la decisión en julio de 2012 de modificar el decreto de clausura de Garoña y concede a Nuclenor un plazo para demandar formalmente la prórroga de actividad hasta 2019. La compañía decidió no presentar la solicitud por las elevadas inversiones para seguir operando por lo que en diciembre fue desconectada de la red eléctrica. Sin embargo, poco tiempo después Nuclenor cambió de opinión y en febrero de 2014 el Gobierno del PP aprobó un decretazo para permitir que una central cuyo cierre se debiera a razones económicas y no a cuestiones de seguridad, pudiera solicitar la renovación de su permiso de explotación. Con estos mimbres, Nuclenor solicitó en mayo de ese mismo 2014 el permiso de explotación hasta 2031, solicitud que fue resuelta ayer por el CSN.