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en las hogueras de San Juan de 2013

Condenado por golpear en la cabeza con un bate de béisbol a un sobrino en Allo

1,5 AÑOS DE PRISIÓN PARA Jesús E.M., que acudió a defender a su hija en una riña familiar

Enrique Conde - Jueves, 9 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

Fachada del Palacio de Justicia.

Fachada del Palacio de Justicia. (Archivo)

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Fachada del Palacio de Justicia.

PAMPLONa- En 2013, la fiesta de las hogueras de San Juan que se celebra en Allo apenas requirió de madera para calentar el ambiente. Una riña por desavenencias familiares acabó a golpes, incluso con un bate de béisbol metálico, hechos que ahora han sido enjuiciados en el Juzgado de lo Penal 1 de Pamplona. La titular de dicho órgano judicial ha condenado por un delito de lesiones a un año y medio de prisión a Jesús E.M., vecino de la localidad de 69 años, que llegó a una conformidad antes de la vista tras haber consignado 3.500 euros por las lesiones que causó a su sobrino Francisco Javier A.E., de 37 años, quien ha sido finalmente absuelto por falta de pruebas después de ser acusado de lesionar a su vez a su tía y esposa del otro procesado. Al condenado se le aplica la agravante de reincidencia, pues ya se le condenó hace cuatro años por un delito de lesiones, y la atenuante de reparación del daño, por la cantidad económica que había depositado en el juzgado para resarcir a la víctima. La sentencia es recurrible ante la Audiencia Provincial.

EL HERIDO, ABSUELTO DE GOLPEAR A SU TÍALos hechos ocurrieron a las 23.00 horas del 23 de junio de 2013 después de que Francisco Javier A.E. tuviera un incidente en la celebración de la hoguera con una prima suya, hija del acusado. Así, tras dar aviso a este, Jesús E.M., salió de su casa y propinó a su sobrino un fuerte golpe con un bate de béisbol en la cabeza, formándose a continuación un tumulto en el que se vieron implicadas varias personas que forcejearon entre sí. Debido a la agresión, la víctima sufrió un traumatismo craneoencefálico con leve sangrado y herida en cuero cabelludo. Tardó 15 días en curar y le quedaron como secuelas dos cicatrices en la región fronto parietal. Asimismo, la mujer del acusado también sufrió importantes lesiones de las que no se recuperó hasta transcurridos 115 días, todos ellos de carácter impeditivo para sus ocupaciones. De las heridas provocadas a esta mujer se acusaba en un principio a Francisco Javier A.E. quien, sin embargo, resulta absuelto porque la autoría de las lesiones de la mujer resulta “confusa” según la juez, dado que los testigos que declararon en la vista fueron contradictorios entre sí.

En este sentido, la magistrada considera relevantes la exposición que hizo en el juicio un agente de la Policía Foral que acudió a calmar los ánimos. Este dijo que al llegar se encontró un hombre ensangrentado en el suelo y que, al llegar a la casa del agresor, la hija de este les dijo que cuando le iba a pegar su primo intervino entonces su madre para evitarlo y fue cuando su prima y tías empezaron a pegarle a ella. Igualmente dijo que según le manifestó el agresor, este afirmó que cuando golpeó a su sobrino “lo hizo lo más fuerte que pudo” y que “cuando iba a darle no acertó bien porque su mujer se puso en medio y se le cayeron las gafas. Asimismo, cuando la hija del acusado llamó a la Policía Foral para alertar del suceso, consta que no telefoneó porque la hubiera agredido a ella, como dijo en sala, o a su madre, sino porque su padre se dirigía a la víctima con un “ánimo tal que pensó que podría matarlo”.