Música

De ratas, gatos y serpientes

Por Xabier Sagardia - Viernes, 10 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Concierto de Guadalupe Plata

Fecha: lunes 6 de febrero de 2017. Lugar: bar Nébula. Incidencias: el trío andaluz logró llenar la sala a pesar de ser lunes.

Dice la leyenda que en algún lugar del delta del Mississippi Robert Johnson vendió su alma al Diablo en un cruce de caminos a cambio de ser el mejor guitarrista de blues y hechizar a quien lo escuchara tocar. A lo mejor, y decimos que sólo a lo mejor (no sabemos a qué está esperando Iker Jiménez para investigar este extraordinario caso), algo similar les pasó a Pedro de Dios (guitarra y voz), Carlos Jimena (batería) y Paco Luis Martos (bajo y barreño) en alguna bifurcación entre su Úbeda natal y la vecina Baeza una noche sin luna. Porque no hay cosa más cierta que ésta: el trío andaluz hipnotiza sin dificultad a sus audiencias y llena cuevas, locales y garitos incluso un lunes lluvioso por la noche, cuando, admitámoslo, donde mejor se está es en casa. Pero dicen que la sarna con gusto no pica, y debe de ser verdad, porque el Nébula registró de nuevo un lleno espectacular de fieles tocados por el voodoo de Guadalupe Plata, que hizo una parada en la vieja Iruña camino de quién sabe qué infierno.

Y aunque el Guadalquivir no es el Mississippi, ni falta que hace, los andaluces se arrancaron con varias instrumentales, para ir abriendo boca, repetitivos, cenagosos y envolventes, ofreciendo un sonido bueno y contenido, como suele ser habitual en el sótano del Nébula, que a uno le gusta por eso de que no te revienta los tímpanos. Y los de Úbeda, a pesar de su nombre, nos fueron empujando a los reinos de Hades poco a poco, en un descenso placentero en el que incluso creímos escuchar ráfagas de rockabilly que iban empapando y enfangando nuestras almas y se revelaban como un complemento ideal para su blues perverso y pervertido, directo, sudoroso y oscuro.

Aún y todo, el ambiente era más bien tranquilo, de lunes. “Pobre Mary, no baila el boogie, no, no, no, no”, salió de la boca de Pedro de Dios.El Boogie de la muerte fue el primer tema cantado de la noche. Más tarde escuchamos un blues retorcido y visceral al más purro etilo jienense: “En este cementerio, hace tanto calor, que hasta los muertos sacan los huesos al sol” (Cementerio).

Y no sabemos por qué, se lo preguntaremos a Iker Jiménez (a este paso le vamos a dar trabajo como para dos programas), a los Guadalupe les dio por los roedores: “Maldita rata malnacida, no te comprendo hoy, vengo a escupir sobre tu tumba”, decía Pedro en la acelerada y primitiva Rata, para cantar después, siempre sufrido: “Agarra ese puñal, no lo dejes de mover, tu amor me huele mal, me huele a rataaa”, que pertenece a la más rocker Huele a rata.

Y cuanto más descendíamos, más iba subiendo la temperatura, y el sudor hacía acto de presencia, a pesar de que fuera del local no paraba de llover y dentro llovían serpientes (Serpientes negras). Desde el lugar donde nos encontrábamos, en la parte de atrás, apenas si podíamos ver las coronillas del bajista y el guitarrista, mientras que a Carlos Jimena nos lo teníamos que imaginar. Sólo al final del concierto, cuando la gente ya despejaba el sótano, pudimos ver el peculiar bajo de tres cuerdas de Paco y su no menos curioso barreño.

Sigamos. La canción Esclavo sonó hipnótica y repetitiva y a su conclusión arrancó la mayor ovación de la noche, pero Tengo el diablo en el cuerpo no le fue a la zaga, aunque a menos revoluciones y con más intensidad. A estas alturas ya habíamos perdido la cuenta de las canciones que habían tocado, absortos como estábamos en ese ambiente ponzoñoso. Aunque la libreta de apuntes apresurados nos chiva que tocaron Milana y su hit Calle 24: “Ha habido un asesinato, una vieja mata un gato, con la punta del zapato, pobre vieja, pobre gato”.

Esta ceremonia del demonio, del lamento y del voodoo concluyó con otro blues bastardo y enloquecido titulado El blues es mi amigo. Y nos gustaron tanto que ya estamos planeando ir a verlos otra vez el domingo día 12, aprovechando que tocan de nuevo en el Nébula. Con ellos volverán las ratas, los gatos y las serpientes. Avisados estáis.