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Bruselas tendrá que validar la posible apertura de garoña

El Gobierno debe notificar el proyecto para que la UE avale si cumple las condiciones de seguridad
Iberdrola y Endesa son reacias a más inversiones

Viernes, 10 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Manifestación el pasado mes en Bilbao contra la reapertura de la central nuclear burgalesa.

Manifestación el pasado mes en Bilbao contra la reapertura de la central nuclear burgalesa. (Foto: Efe)

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Manifestación el pasado mes en Bilbao contra la reapertura de la central nuclear burgalesa.

pamplona- Aunque el Gobierno de Rajoy y Nuclenor tienen, en última instancia, la llave de la reapertura de la central nuclear de Garoña (Burgos) tras el informe del miércoles del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Bruselas también tiene algo que decir al respecto. Deberá validar su posible reapertura ya que exigiría cuantiosas inversiones.

El comisario europeo de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete, recalcó ayer la soberanía de los Estados para decidir sobre la vida útil de las centrales nucleares, pero ha recordado que si hay un nuevo proyecto de inversiones para Garoña, deberá ser supervisado por la Unión Europea. A preguntas de los periodistas sobre el dictamen favorable a la reapertura de la central de Garoña aprobado por el Consejo de Seguridad Nuclear, el comisario subrayó que los países son soberanos para elegir su “mix energético”.

“Los reguladores nacionales son autónomos, analizan y obligan a inversiones para garantizar la seguridad”, afirmó Cañete, que insistió en que cuando las centrales llegan al fin de su vida útil, los Estados pueden desmantelarlas, pararlas o prolongar su funcionamiento, pero “siempre que tengan condiciones de seguridad”. Unas condiciones que deberán ser supervisadas por la Unión Europeo, de acuerdo a los “test de estrés” puestos en marcha desde el accidente nuclear de Fukushima y que han endurecido las condiciones para que una central se pueda volver a abrir.

Por eso, recordó, que si el Gobierno decide prorrogar la vida útil de Garoña, deberá notificar a Bruselas el nuevo proyecto de inversión para que la Comisión Europea lo analice y determine si cumple la condiciones de seguridad de acuerdo con los reguladores nacionales, que “tienen la última palabra en esta materia”.

Con el visto bueno del CSN a pesar de que, como los propios técnicos de seguridad nuclear denunciaban hace unos días, Garoña no ha ejecutado todas las actualizaciones de seguridad requeridas para certificar la renovación de la licencia, son muchas las voces que apuntan que, con todo, la planta no reabrirá nunca sus puertas porque sus propietarias, Iberdrola y Endesa, descartarán en última instancia su reactivación por motivos económicos, al considerar inviable acometer en su totalidad todos los requisitos exigidos por el CSN.

A cambio, habrán conseguido lograr -por la puerta de atrás- el que sería su principal objetivo, que el órgano nuclear y el gobierno popular permitan prolongar la vida útil del resto de centrales del Estado hasta los sesenta años, dilatando además el plazo máximo exigido para las revisiones de seguridad de los diez años actuales hasta, al menos, los diecisiete que se concederían ahora a Garoña.

iberdrola y endesaAsí las cosas, con la luz verde del CSN y con el Gobierno central dispuesto a dilatar seis meses el plazo para poner el sello a la licencia de reapertura hasta 2031, todos los ojos se posan ahora en Iberdrola y Endesa, las dos eléctricas que participan al 50% en Nuclenor, la sociedad propietaria de la central. Por el momento, Nuclenor se limita a “valorar positivamente la finalización del informe” del CSN, y destacar “la inspección y evaluación exhaustiva de las condiciones técnicas de la central, que se ha prolongado durante casi tres años”. A partir de ahora, apuntan, se dedicarán a “analizar todos los aspectos del informe, junto con el resto de condiciones de contorno aplicables, para decidir sobre el futuro de la instalación”.

Escueto y críptico se mostró también ayer, por su parte, el consejero delegado de Endesa, José Bogas, cuando fue cuestionado por la decisión que su empresa va a tomar sobre el futuro de la central. “Hay que analizar el informe del CSN en base a los elementos que se consideren necesarios para mantener la seguridad de la planta adecuadamente, y no es una cuestión de discutir la seguridad. La seguridad es lo que es, sea lo que sea. Una vez valorado, lo que queda es analizarlo y ver en el seno de Nuclenor si es rentable o no es rentable”, aseguró Bogas, que negó haber recibido “sugerencia” alguna del ejecutivo de Rajoy sobre la decisión que Endesa debe tomar.

También dijo desconocer “oficialmente” a cuanto ascienden concretamente las inversiones necesarias para cumplir todos los requisitos. Según algunas fuentes, podrían rondar los 150 millones de euros.

Cabe recordar que, cuando el año pasado trascendió que el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, había anunciado a los sindicatos, en una reunión interna, que el deseo de Iberdrola era no reactivar la central, Endesa -cuya postura es más cercana a la reapertura- se molestó por la rotundidad de las palabras del presidente de Iberdrola. Ahora, ambas firmas deberán consensuar una decisión. - D.N.

Lucro cesante

Entre 800 y 1.000 millones de euros

Indemnización. El experto en nucleares de la plataforma Ecologistas en Acción, Arístides García, cifraba ayer entre 800 y 1.000 millones de euros la cantidad que Nuclenor, propietaria de Garoña, podría pedir por “lucro cesante” si tras una posible autorización de la prórroga posteriormente otro gobierno decidiera su cierre. Esa cantidad se iría reduciendo cada año que se mantenga la prórroga, pero es tan alta que dificultaría a cualquier otro Ejecutivo optar por retirar la licencia a Garoña, una vez que reciba la previsible autorización de prórroga por parte del actual gabinete de Mariano Rajoy. García declaró que Nuclenor “no tiene ninguna intención de que la planta nuclear, parada desde diciembre de 2012, vuelva a operar”. En su opinión, lo que busca la empresa no es que la planta vuelva a producir electricidad porque “requeriría una inversión multimillonaria”, sino que sea un precedente para que otras plantas con mayor capacidad de producción puedan alargar su vida útil.