Gere plasma en Berlín la escisión fratricida del ‘american way of life’

El actor estadounidense convirtió ayer el estreno de ‘The Dinner’ en un alegato contra Trump

Gemma Casadevall Guillaume Horcajuelo (Efe) - Sábado, 11 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:09h

El actor estadounidense Richard Gere, ayer en la Berlinale durante la presentación de ‘The Dinner’.

El actor estadounidense Richard Gere, ayer en la Berlinale durante la presentación de ‘The Dinner’.

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El actor estadounidense Richard Gere, ayer en la Berlinale durante la presentación de ‘The Dinner’.

berlín- El actor estadounidense Richard Gere convirtió ayer el estreno de The Dinneren la Berlinale en un alegato contra el presidente de EEUU, Donald Trump, a partir de una película centrada en la locura y las escisiones fratricidas del american way of life. “Aparentemente somos enfermos mentales. Pero comparado con nuestro presidente actual lo nuestro es un dolor pasajero”, ironizó Steve Coogan, compañero de reparto y hermano de Gere en el filme, incluido en la sección a concurso del festival alemán. “Con seguridad yo no estaría en esa comida”, le siguió la broma Gere, a la pregunta de un periodista sobre qué le diría al presidente de su país en caso de coincidir con él en una cena a cuatro, como la que plantea el filme.

Ya más en serio, y transportado a su labor como activista proderechos humanos -el día anterior había abordado la situación del Tíbet en una reunión con la canciller Angela Merkel-, Gere se permitió un alegato anti-Trump, al que imputó “haber elevado el mensaje de odio” en su país a “lo más alto”. “Trump vincula el término refugiado y terrorista. Y eso hace que ahora muchos estadounidenses crean que es lo mismo”, sostuvo el actor ante la Berlinale, donde las críticas al presidente de EEUU son la constante de cada conferencia de prensa.

The Dinner, basada en el best-sellerde Hermann Koch, plantea una locura que viene de antes que la que ahora representa -para muchos estadounidenses- Trump y que para el director del filme, Over Moverman, remite al “pecado original” de la guerra civil. “América no ha superado esa guerra fratricida”, dijo el realizador, quien con The Dinner regresó a la competición de la Berlinale, tras ganar en 2009 con The Messenger el Oso de Plata al mejor guión.

The Dinner muestra a esos dos hermanos, Gere y Coogan, y sus respectivas esposas, Laura Linney y Rebecca Hall, tratando de lavar un pecado que no es propio, si no de sus hijos, aunque de alguna manera sí originaron los egocentrismos de cada uno. La cita es en un restaurante más que exclusivo, al que el invita el poderoso senador que interpreta Gere, tal vez menos pragmático e hipócrita de lo que su neurótico, colérico y definitivamente racista hermano da por hecho. El trasfondo es el crimen cometido conjuntamente por el hijo primogénito de cada uno de los dos contra una indigente que duerme en un cajero automático. A diferencia de sus padres, los dos adolescentes sí se divierten juntos. El resultado, sin embargo, es casi peor que la división de los adultos, a lo que se suma el cisma existente entre los dos muchachos blancos y el hermano adoptivo de uno de ellos, negro.

“Hay un dilema tal vez legítimo, como es el ansia por proteger a los hijos pensando que la mejor manera es esconder lo ocurrido. Pero esconder los problemas no es el mejor camino para superarlos”, dijo el director.

la secuela de ‘trainspotting’ La jornada de ayer, que en competición también presentó On Body and Soulde la húngara Ildiko Enyedi, acogió fuera de concurso otro plato fuerte: T2 Trainspotting, secuela del icónico filme (Trainspotting) rodado 20 años atrás que huye de la mera nostalgia para retomar el hilo de la búsqueda del sentido de la vida encarnado por el personaje de Ewan McGregor. “La nostalgia tiene sus peligros. Hay que mantenerla bajo control o acabas viéndote como un turista de tu propia juventud”, explicó Danny Boyle en la presentación de su filme, que, dijo, puede verse “independientemente del anterior”, ya que lo que se establece entre ambos es una “conversación” y en que obviamente se juega la carta de la complicidad. T2 Trainspottingretoma los personajes que sobrevivieron a las sobredosis de heroína de su antecesora para aclarar si Renton -McGregor- realmente se convirtió en un cabeza de familia como quería o si dilapidó las 16.000 libras que robó al resto en más droga;qué hizo Spud -Ewen Bremner- con las 4.000 libras de consolación que le dejó el prófugo o en qué quedó la malignidad de Begbie -Robert Carlyle-.