Mar de fondo

Irredentos

Por Xabi Larrañaga - Sábado, 11 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Las Juntas Generales de Bizkaia rechazaron en noviembre, con el voto independentista de Bildu, el republicano de Podemos y el misterioso de PNV -se abstuvo-, que la final de Copa de fútbol se dispute en San Mamés, con perdón. En enero el Ayuntamiento de Bilbao también descartó la propuesta, que esta vez no fue apoyada ni por los socialistas. Ahora el alcalde de Vitoria-Gasteiz, el diputado general de Álava y el lehendakari han pedido que sí, que se juegue en la Catedral, con perdón de nuevo. Sería extraordinario, el summun, ha augurado Urkullu. ¿Usted entiende algo? Yo no. Bueno, yo un poco.

Y es que no hay bromuro como la práctica para apagar la teoría. La realidad, con sus sombras y requiebros, es el mejor gatillazo contra la pureza altiva de cualquier máxima ideológica. Las sentencias de bar y de mitin pierden consistencia y se manchan de peros al contacto con la vida, esa cosa tan gallega. Por eso ocurre que quien accede a las instituciones, tras años de verdades plúmbeas gratis, a menudo se enfrenta a disyuntivas que le incomodan y de paso le humanizan. ¿Toros no, encierros sí? Curiosamente en la poltrona se toca tierra.

Los ciudadanos, cuando la final de Copa se ha hecho carne, o sea muy cercana, ya no son meros patriotas vascos o antimonárquicos en frío. Son fogosos hinchas del Alavés que con toda lógica quieren ver a su equipo al lado de casa. Hay que priorizar esos domésticos deseos y las tareas épicas pueden esperar. No se altere la militancia: para recordar que somos un pueblo en marcha e irredento, ya pitaremos el himno y al rey. Con un par. En fin, menos mal que existe Guns N’Roses.