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Más de 300 pacientes de más de 75 años

El ejercicio previene el deterioro de las personas mayores hospitalizadas

Más de 300 pacientes de más de 75 años han participado en un proyecto pionero en el CHN

Amaia Rodríguez Oroz Javier Bergasa - Sábado, 11 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Una de las trescientas pacientes de más de 75 años que han participado en el proyecto.

Una de las trescientas pacientes de más de 75 años que han participado en el proyecto. (JAVIER BERGASA)

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Una de las trescientas pacientes de más de 75 años que han participado en el proyecto.

“Crear este gimnasio es la mejor idea que el hospital podía haber tenido nunca” “Ahora me siento mucho más fuerte, puedo caminar y hacer cosas que antes no podía”

pamplona- Más de 300 personas de entre 75 y 103 años han participado hasta el momento en un programa pionero de prevención del deterioro funcional y cognitivo en personas mayores hospitalizadas que el Servicio de Geriatría del Complejo Hospitalario de Navarra (CHN) viene desarrollando desde hace dos años en colaboración con la Universidad Pública de Navarra y profesionales del grupo de investigación en Geriatría de Navarrabiomed. “Los beneficios que aporta el ejercicio físico a estas personas están siendo espectaculares”, señala el jefe del Servicio de Geriatría del CHN, Nicolás Martínez. Lo mismo opinan los participantes de este ensayo clínico, como Antonio López, vecino de Cárcar de 83 años, quien afirma: “Crear este gimnasio para que podamos utilizarlo y ganemos fuerza después de haber estado ingresados es la mejor idea que ha podido tener el hospital nunca”.

A la espera de las conclusiones definitivas, que llegarán cuando el ensayo clínico alcance una participación de unos 380 pacientes, el proyecto viene demostrando que el ejercicio controlado en personas ancianas enfermas reduce en más de un 50% el riesgo de sufrir discapacidad y deterioro cognitivo vinculados al fuerte impacto que suponen los ingresos hospitalarios en edades tan avanzadas. “Después de la hospitalización, los pacientes regresan a sus casas muy débiles por el hecho de haber permanecido en cama durante un periodo largo de tiempo, y por consiguiente es más posible que esto derive en otros problemas, como una caída y una rotura de cadera, por ejemplo”, señala Mikel Izquierdo, catedrático de Fisioterapia de la UPNA, quien agrega: “El mayor beneficio de este programa es que los mayores pueden volver a su casa y realizar actividades de intensidad moderada con total normalidad”.

El principal objetivo del ensayo clínico es comprobar si a través del entrenamiento multicomponente se pueden obtener beneficios en las personas hospitalizadas en el Servicio de Geriatría, lo que abriría las puertas a que este tipo de asistencia se instaure en la práctica clínica diaria. Pese a los riesgos que supone una hospitalización para una persona mayor, este periodo se considera una oportunidad para modificar su trayectoria vital y establecer pautas para prevenir el incremento de su fragilidad mediante una intervención multidisciplinar y multiprofesional. El estudio, además, aspira a ser un punto de partida para trasladar a todos los ámbitos asistenciales los beneficios de la realización de ejercicio en personas mayores. “Ahora me siento mucho más fuerte, puedo caminar bien y realizar ejercicios que antes creía imposibles”, afirma Carmen Vicente, vecina de Lumbier de 87 años y una de las pacientes del proyecto.

programa adaptadoEl programa de actividad física, en el que se realizan ejercicios de fuerza, equilibrio y marcha, está siempre adaptado a las circunstancias clínicas de cada paciente y, lejos de generar complicaciones en su estado de salud inicial, está demostrando ser un importante apoyo para la prevención de la fragilidad, un factor de eliminación de complicaciones vinculadas a la estancia pasiva en el hospital y una vía de motivación para superar la enfermedad. Asimismo, la práctica de ejercicio físico durante la hospitalización contribuye a la reducción del dolor y permite romper con la rutina hospitalaria, disminuye los riesgos que genera una estancia pasiva, mejora el estado de ánimo y estimula el interés general de los ingresados e ingresadas por los beneficios del ejercicio físico. “El siguiente paso será conseguir que continúen con el ejercicio una vez salgan de aquí, en sus casas o en los parques adaptados para ello”, subraya Izquierdo.

mejoras de fuerzaLas personas que han participado hasta ahora han experimentado mejoras de alrededor del 35% en su nivel de fuerza en las extremidades inferiores y del 18% en las superiores. Este aumento de fuerza repercute, además, en mejoras funcionales para realizar acciones de autocuidado básico, como vestirse, calzarse o asearse. Entre los resultados más destacables, Izquierdo destaca las mejoras registradas en las funciones cognitivas de los participantes, que atribuye a los beneficios psíquicos que aporta el ejercicio y al componente socializador que tiene el programa. Este protocolo, además, ha suscitado un gran interés entre profesionales de centros de salud y geriatras de ámbito internacional, de países como Alemania, Inglaterra e Italia. Asimismo, la Organización Mundial de la Salud también se ha hecho eco de este ensayo, el cual ha llamado “mucho la atención”, concluye Izquierdo.