Mesa de Redacción

Con el pie cambiado en fuera de juego hacia la incoherencia

Por Joseba Santamaria - Domingo, 12 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

el despiste político de la oposición va en aumento. El lunes, UPN rechazaba en el Parlamento el acto de reconocimiento a las víctimas navarras del terrorismo de derechas, la guerra sucia del Estado y la violencia parapolicial que ese mismo partido había aprobado en esa misma sede parlamentaria el pasado septiembre. Y lo hacía, al rebufo del PP, con un discurso repleto de insinuaciones indignas y descalificaciones hacia personas y familias que sufrieron también una violencia injusta e ilegal. Y el martes, también UPN, esta vez en el congreso de los Diputados, presentaba una proposición de ley para garantizar el derecho a voto de las personas con discapacidad -sólo en Navarra son unas 2.000- después de que apenas 24 horas antes había votado en contra de una declaración institucional en el Parlamento de Navarra que pedía igualmente el sufragio para esas personas en apoyo a la campaña Mi voto también cuenta que están impulsando las asociaciones que defienden los intereses y derechos de los discapacitados, en Navarra Cormin. La oposición, sobre todo UPN, pero también en menor medida el PSN, se diseñó un escenario tras las elecciones del cambio político de mayo de 2015 en el que auguraba una vida corta al acuerdo entre los cuatro partidos -Geroa Bai, Bildu, Podemos e I-E-, que apoyan al Gobierno de Barkos. Daban por hecho que esa experiencia política saltaría por los aires en pocos meses, antes que después. Y, al mismo tiempo, preveían que esa alianza de cuatro partidos haría ineficaz la acción política del Gobierno de cambio. Año y medio año después, ni uno ni otro vaticinio se ha cumplido. Al contrario, el cuatripartito mantiene su cohesión interna y ha diseñado una fórmula de diálogo para gestionar los acuerdos y las soluciones a los desacuerdos que ha dado resultado. Y el Gobierno de Barkos, con dificultades, aciertos y errores, navega asentado y consolidado. Ha cambiado las prioridades presupuestarias heredadas del viejo régimen primando las políticas sociales y los servicios públicos, ha impulsado una reforma fiscal con criterios de progresividad, está devolviendo poco a poco al euskera a un ámbito de normalización y desarrollo y ha puesto en marcha medidas e iniciativas para desatascar importantes proyectos y cuestiones claves para el desarrollo, la cohesión social y territorial y el autogobierno de Navarra paralizados en la última Legislatura de UPN. Desde la modernización de la red ferroviaria a la extensión del Canal de Navarra hasta la Ribera, la negociación del Convenio Económico o la recuperación de la presencia de Navarra en las instituciones y organismos de la Unión Europea. Y ante sus previsiones catastróficas fallidas, la oposición sigue empeñada en circular por una realidad paralela aferrada a los viejos tópicos y anquilosada en las viejas batallas del siglo pasado. Parece inevitable en ese contexto -con Esparza cercado por los hooligansmás extremistas y los restos de la vieja guardia de Barcina-caminar con el pie cambiado, acabar reflejado en espejo de la contradicción del propio pasado político y que la incoherencia se convierta en una seña de identidad de la acción política de la oposición. Están llegando tarde desde mayo de 2015 a un presente que sigue avanzando y siguen empeñados en llegar cada vez más tarde a la Navarra real de hoy.

Últimas Noticias Multimedia