El tren

Por Javier Otazu Ojer - Domingo, 12 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

no, no me refiero al tren de alta velocidad que tanta controversia ha generado en nuestra Comunidad. Ese es un debate muy difícil en el cual es complicado eliminar la carga ideológica que tan a menudo, para nuestra desgracia, impregna tantas cosas. A veces da la sensación de que en asuntos como este un punto de vista determinado te lleva o a un lado o al otro. Y más aún cuando tener juicio propio es complejo: si nos preguntan cómo se debe gestionar la Sanidad o el Canal de Navarra lo más lógico es dejar el asunto a los entendidos. Posiblemente sería útil la creación de comisiones de expertos con un nivel de transversalidad que permitiese generar una opinión vinculante, pero eso es otra historia y otro debate.

Uno de los aspectos más destacables acerca de Tony Judt, uno de los intelectuales más lúcidos de los últimos años (por desgracia, murió debido a una esclerosis lateral amiotrófica en el año 2010 a la edad de 62 años), era la fascinación que tenía por los trenes, ya que le parecían que servían para indicar muchas metáforas asociadas a la vida real. Sin duda, la más sencilla es la que asocia la vida a un tren en el que estamos viajando, observando nuevos paisajes, realizando paradas en lugares que nos invitan a tener otras experiencias o a detenernos para poder conocerlos, incluso dialogando con los distintos pasajeros que nos encontramos en el tren o en aquellos sitios que deseamos conocer con más profundidad. Siguiendo la metáfora, se trataría de evitar el peligro que supone tener un tren girando de forma reiterada en un círculo vicioso para volver siempre al mismo lugar como forma de indicar que estamos dejando de progresar.

Se habla de que perdemos el tren del progreso cuando una Comunidad (región, provincia, país) parece no seguir el ritmo de avance técnico, económico o social de comunidades cercanas a la dada. ¿Está perdiendo España en general y Navarra en particular este tren? Ese sí es un debate válido para el día de hoy. ¿Qué tipo de empresas o regiones podrán mantener su nivel de vida de aquí a 50 años, por ejemplo? Las empresas turísticas o las dedicadas al sector agroalimentario posiblemente sí. El resto, depende de cómo se reinventen y se adapten a los tiempos. Para ello se torna inexcusable un contraste de ideas entre las instituciones públicas y las empresas (y no sólo las grandes, las cuales son las que de forma reiterada acuden a esas reuniones para buscar la competitividad de un país: todas) para valorar las políticas educativas y los incentivos fiscales o jurídicos que permitan un desarrollo más amplio, profundo y perdurable en el tiempo.

Cuando perdemos una oportunidad la vemos alejarse como si fuese un tren. Un ministro israelí decía que los palestinos “no perdían la oportunidad de perder una oportunidad”. Desde luego, lo que nos importa aquí es la idea, no su aplicación al enquistado problema entre los israelíes y los palestinos. ¿Cuántas veces nos arrepentimos de haber perdido una oportunidad? Los proverbios chinos, con sabiduría, nos recuerdan que “hay tres cosas que nunca vuelven: la palabra dada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida”.

Por otro lado, de muchas personas decimos que llevan un “tren de vida” muy alto. Eso se asocia a un alto consumo, el cual puede estar por encima de sus posibilidades (en cuyo caso en un futuro va a pagar por ello) o acorde con las mismas (en cuyo caso se deberá valorar si podrá mantener los recursos que le permiten mantener su actual ritmo de gasto). No obstante, es una trampa del lenguaje, ya que sólo se habla de mantenimiento económico, no energético (valorada así la salud de una persona) o familiar. Un ritmo de vida muy alto nos puede generar problemas de salud futuros y de convivencia presentes: es difícil que todas las personas más cercanas a nosotros estén de acuerdo con lo que hacemos y de cómo vivimos.

Continuando con la metáfora de Judt, deseamos la mejor compañía posible para todo nuestro viaje. El 14 de febrero es un día en el que recordamos, a nuestra compañía más cercana, todo nuestro amor y afecto. Sin embargo John Gottman no recomienda eso. Este experto ha estudiado el modo de vida de muchas parejas y es capaz de predecir, con una fiabilidad del 93%, si van a seguir juntas en los próximos diez años. La clave no está en las grandes celebraciones, son los pequeños detalles. Por ejemplo, dejar el móvil cuando nuestra pareja llega a casa y preguntarle por las experiencias que ha tenido a lo largo del día.

Esas pequeñas experiencias son las que hacen que nuestro viaje merezca la pena. Suena la campana. Fin de la parada y del artículo. De nuevo, partimos.

‘www.asociacionkratos.com’. Profesor de Economía de la UNED de Tudela