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OSASUNA | LA ACTUALIDAD

En tierra hostil

ambiente el sadar volvió a rugir como en sus mejores noches con la visita del real madrid

Iñigo Munárriz Patxi Cascante/Mikel Saiz - Domingo, 12 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

La afición rojilla se volcó con los suyos y no paró de animar durante los 90 minutos.

La afición rojilla se volcó con los suyos y no paró de animar durante los 90 minutos. (PATXI CASCANTE)

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La afición rojilla se volcó con los suyos y no paró de animar durante los 90 minutos.

pamplona- “Qué miedo me da, qué miedo me da ser del Madrid y jugar en el Sadar”. El célebre cántico que recuerda a los blancos las penurias que padecen cada vez que pisan Pamplona volvió a resonar tras un par de campañas en Segunda. Ambiente de noche grande para recibir a sus rivales favoritos.

Un Osasuna-Madrid siempre tiene algo especial, un extra de adrenalina que hace que la afición se vuelque y los jugadores, espoleados por la grada, ofrezcan hasta su último gramo de entrega.

El anuncio por megafonía de la alineación madridista estuvo secundado por la música de los Cazafantasmas y un tifo en el que se leía “zure lurraldeko taldea babestu” (“protege al equipo de tu tierra”) amparó a los rojillos cuando saltaron al nuevo y algo plomizo césped.

Las 17.770 gargantas del Sadar -unos 150 aficionados visitantes- no pararon de animar durante los 90 minutos de juego. Algunas decisiones arbitrales de poca enjundia enervaron al respetable por momentos. Graderío que volvió a señalar a Cristiano Ronaldo como el jugador más odiado de los de Zidane.

El gol de Sergio León animó a la parroquia que vio como sus muchachos eran capaces de tutear al líder. El ambiente, en esos momentos de euforia, recordó lo mejor de tiempos pretéritos.

El segundo tanto del Madrid, obra de Isco, fue un jarro de agua fría y, como no podía faltar la polémica, cayó un mechero que fue recogido por James. Lucas sentenció el choque y realizó un gesto, una especie de cuernos, que calentó a la grada.

Con el pitido final del colegiado, la afición siguió animando a los locales. La victoria voló a Madrid pero la afición de nuevo fue el jugador número 12 que tanto necesitan los de Petar Vasiljevic. Ayer, los rojillos defendieron con orgullo al equipo de la tierra.

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