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La otra crónica

Sensaciones contra puntos

Por Javi Gómez - Domingo, 12 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Otra derrota, otra vez buenas sensaciones pero sin puntos que echarse a la boca. Osasuna viene mostrando desde la entrada de Vasiljevic en el vestuario un cambio claro, pero que no se traduce en puntos. Vivir de las sensaciones en septiembre puede servir, pero en febrero es bastante más complicado. Como dijo Oier al finalizar el partido, el equipo necesita un golpe de efecto en forma de victoria para reconducir ánimos y ver la clasificación de otra manera. Aún es posible y con esta actitud los jugadores van a tener a la incansable hinchada detrás hasta el final.

Si alguien representa ese espíritu guerrero es Fausto Tienza. El mediocentro no será un jugador de trazo fino, aunque cada vez se maneja mejor con el balón, pero encarna muchos de esos valores que provocan un no sé qué en el interior del aficionado rojillo que le invita a levantarse del asiento y a empujarle a que siga con su presión. Tienza es el típico jugador que tiene ADN Osasuna. Pero ADN del de verdad, no ese del que usó manidamente y hasta la saciedad algún exentrenador en su corto plazo o el que dice sentir algún director general que aún no lo ha demostrado. Para la temporada que viene en Primera, o en Segunda, Tienza es indispensable.

En un partido como el de ayer los focos (y ayer había muchos) son para Sergio León. El delantero ha recuperado el tino de cara a portería y el equipo lo agradece. Si ayer enfrente en vez de a Keylor hubiese tenido a un portero de nivel medio, el andaluz se hubiese llevado más goles en el saco. Posiblemente el mejor delantero que ha pasado por Osasuna en años, pero que no está siendo suficiente para amarrar puntos.

Y no lo está siendo, entre otras cosas, porque Osasuna sigue cometiendo errores demasiado graves para sobrevivir en Primera. Rechaces cortos o ir demasiado blandos a un balón acaban por costar puntos y más ante un Madrid que no fue superior pero que tiene todo ese arsenal que te mira y te destroza.

Punto aparte merecen los dos repescados. A Vuja se le vio mandón en la zaga y con ciertas dudas pero sin grandes errores (también por estar bien acompañado por Oier y por un David García que dio su mejor versión de este 2017). A Loé no se le vio, directamente. El camerunés, dicho por él, aún no está para grandes trotes y ayer tenía un miura por delante. Además, sustituir a Fausto, que estaba siendo el sostén del equipo, no parecía tarea para un jugador que tiene esas sensaciones.

Pero Osasuna se planta a mediados de febrero con diez puntos. Pocos, seguramente, para los méritos hechos desde Navidad. Pero son los que son y por algo se está así cuando los errores son repetidos. Si Osasuna quiere dejar de vivir de las sensaciones y pasar a los puntos urge arreglarlos. Pero la realidad es que el aficionado rojillo ve en el campo a un equipo honrado que da todo lo que tiene y eso gusta y mucho por Pamplona.

P.D: Lo de Osasuna este año con las lesiones graves es el colmo de la mala suerte. Solo había que palpar el ambiente entre los jugadores y miembros del club para ver el golpe moral que supuso la lesión de Tano. Por reincidencia (cuarta grave de la temporada) y por el protagonista, un tipo sincero, bonachón, que es muy querido dentro y fuera del vestuario rojillo. Tano volverá y lo hará más fuerte. Para eso ya es navarro de adopción.