La primera edición se celebró en 1977

“El balance de estos 40 años es muy positivo”

La primera edición del carnaval de San Juan se celebró en 1977 y, desde entonces, no han fallado ningún año
El objetivo es dinamizar Donibane con una fiesta “de los vecinos para todos los vecinos”

Sara Huarte Iñaki Porto/P. Cascante - Domingo, 12 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Los personajes del carnaval, ataviados con pieles y huesos de animales, trataron de asustar a los paseantes. Sin embargo, no tuvieron mucho éxito en su empeño. Algunos se defendieron con sardes, otras, con la mano.

Los personajes del carnaval, ataviados con pieles y huesos de animales, trataron de asustar a los paseantes. Sin embargo, no tuvieron mucho éxito en su empeño. Algunos se defendieron con sardes, otras, con la mano. (PATXI CASCANTE)

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Los personajes del carnaval, ataviados con pieles y huesos de animales, trataron de asustar a los paseantes. Sin embargo, no tuvieron mucho éxito en su empeño. Algunos se defendieron con sardes, otras, con la mano.

pamplona- 40 años. Ese es el tiempo que ha pasado desde la primera vez que los vecinos y vecinas de San Juan celebraron su particular carnaval. Sin embargo, y a pesar del tiempo, la ilusión se mantiene intacta y se transmite de generación en generación. “El balance de estos cuarenta años de historia es muy positivo. Mantener esta tradición durante tanto tiempo es algo muy positivo y, viendo la ilusión de las nuevas generaciones, se renueva el espíritu de este movimiento popular que trata de dinamizar el barrio y se mantendrá el carnaval”, apunta Koldo Osinaga, de San Juan Xar, la asociación vecinal que se encarga de la organización de este particular carnaval.

Y es que, en este festejo “participan vecinos de todas las generaciones”. Ayer, durante todo el día, tanto vecinos como visitantes pudieron comprobar que durante estos cuarenta años de historia se han logrado dos de los objetivos de este festejo;el de dar vida al barrio y el de mantener su identidad. El relevo generacional, encarnado en Ion Abaigar y su representación de Hartza, o los 160 participantes de la comida popular fueron algunos ejemplos.

“La comida popular se celebró en una carpa con calefacción que hemos instalado en la plaza de la Asunción, que es una de las principales novedades de este año. Después de comer, salimos en kalejira por las calles del barrio, aunque justo en ese momento se ha puesto a llover”, lamenta Osinaga. Sin embargo, la lluvia no pudo con el buen ambiente y la comitiva completó el recorrido tal y como estaba previsto.

Tras esto, el barrio de San Juan volvió a mostrar una vez más su unión y todos los asistentes, vecinos y bestias, se reunieron para contemplar la quema del malvado bandido Miel Otxin, que ardió pasto de las llamas ante la atenta mirada de los allí presentes, que luego terminaron la velada con una verbena en la carpa.

más participación“Una fiesta de los vecinos y vecinas para los vecinos y vecinas”. Esa es la regla que regula todo el festejo. No en vano, este carnaval es una fiesta del barrio en la que los más importantes son los vecinos y vecinas. “Cada año participa más gente, tanto en la puskabiltza como en el resto de los actos”, apunta Osinaga.

Y para muestra, el aspecto de muchos escaparates de Donibane, en los que no faltaban los elementos decorativos y referentes a este carnaval importado desde el ámbito rural.