La familia europea del carnaval

de donde se deduce que, aunque distantes y distintos, los personajes del carnaval rural tienen un tronco común

Un reportaje de Lander Santamaría. Fotografía Juan Mari Ondikol - Lunes, 13 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Lanas de oveja, esquilas, conos con plumas de gallo símbolo solar, comunes en el carnaval rural europeo.

Lanas de oveja, esquilas, conos con plumas de gallo símbolo solar, comunes en el carnaval rural europeo. (JUAN MARI ONDIKOL)

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Lanas de oveja, esquilas, conos con plumas de gallo símbolo solar, comunes en el carnaval rural europeo.

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o sea que convenimos en que los de Ituren, Aurtitz y Zubieta son joaldunak y no Zanpantzar (euskaldunizado del francés Saint Pansard, San Panzudo) y que este personaje de François Rabelais debe por fuerza ser posterior al carnaval rural europeo en su Gargantúa y Pantagruel, aún con ser esta obra carnavalesca y jocosa de la mitad del siglo XVI, que no es poca antigüedad. El caso es que los mismos vecinos de estos lugares de Malerreka, han utilizado el vocablo Zanpantzar para definir a sus típicos personajes.

Observo, por ejemplo que la recordada y muy querida Bittora (Victoria Urroz Zubizarreta, viuda de don Pedro Gorostidi Imaz, por la fuerza brutal de la represión franquista que lo asesinó en uno de sus miserables paseos) recitaba la conocida letrilla carnavalesca que dice así: “Jueves gordo, viernes flaco, sábado regular, domingo, lunes y martes de zanpantzart, miércoles de Ceniza”. Y la buenaza de Bittora, siempre acogedora y amable en su refugio de Aurtitz, era persona leída y culta, y solvente conocedora de los usos y costumbres locales.

Al margen de estas disquisiciones locales, a poco que con las actuales facilidades de la red se busquen referencias e imágenes del carnaval rural europeo, nórdico y hasta el límite asiático, es significativo hallar similitudes abundantes con los de Ituren y Zubieta. Además de La Vijanera cántabra, una de las mascaradas más tempranas del año, con las mismas pieles de ovino, ttuntturro cónico con cintas de colores, esquilas de parecida capacidad a las del joaldun y el personaje peligroso y malvado del oso, siguen vivos los carnavales que evidencian ese tronco común de familia europea.

Los más parecidos podrían ser los Skoromati de Hrusica (Eslovenia), con sus sombreros altos con cintas y flores de papel que recorren el pueblo haciendo sonar los cencerros, precedidos por músicos y demás comitiva;así como los Kukeri búlgaros de Shiroka Laka, al sur de los Balcanes, con vestimenta de pieles y los cencerros más pequeños llamados txilintxa o txilinaen algunas zonas pastoriles de Euskal Herria. El también búlgaro que ya comentamos, se puede ver en la película Cuerno de Cabra, o los Djojolomari de Begniste (Macedonia) ataviados con pieles de cuero pero no con el vellón de lana de oveja, y esquilas de parecido tamaño que las usadas por los joaldun ittundarras y xubitarras.

Y todavía hay bastantes otros, si bien parece sobrado el lugar común del que hablamos. Las vestimentas más o menos parecidas parecen lógicas, todas ellas las más asequibles y fáciles de conseguir en el ambiente rural y pastoril. Pieles, cencerros (lo más fácil de encontrar y más a mano para hacer ruido), y la figura del oso como símbolo que hiberna y duerme hasta la ansiada primavera que traerá tiempos de siembra y cosecha prometedora para sobrevivir.

cosas de la vida

Chiste (¿?) andaluz. Taxista sevillano en la parada. Un musulmán entra en el taxi. Una vez sentado le pide al taxista que apague la radio para no oír música durante el Ramadán, tal y como lo dicta su religión, y porque en tiempos del Profeta no había música occidental, que es la música de los infieles. El conductor del taxi educadamente apaga la radio, se baja del taxi y se dirige a la puerta del pasajero y la abre. El árabe pregunta: “¿Qué está haciendo?”. Responde el taxista: “En tiempos del Profeta no había taxis. ¡Bájese y espere a que pase el próximo camello!”.

DOS fraseS

charles dickens mejor no preguntar

Una: “No preguntes nada, y así no te dirán mentiras”. Otra: “Hay grandes hombres que hacen a todos los demás sentirse pequeños, pero la verdadera grandeza consiste en hacer que todos se sientan grandes”

de casa

La Baztandarra. El fin de semana se cumplían 100 años de la junta general de la sociedad de automóviles de transporte La Baztandarra, cuya delicada economía amenazaba con su disolución. Por el contrario, la “animación y el entusiasmo por seguir adelante fue indescriptible”. Se confirmó por unanimidad a la directiva, de la que era presidente Juan Lázaro, y vocales los señores Apat, Lacoizqueta, Azcarate y Goyeneche, y otros que el corresponsal decía que “siento no recordar”. Se comunicó a los socios que La Baztandarra se había quedado con la conducción del Correo de Pamplona a Erratzu.