“La ciudadanía es la ‘maquinaria’ más eficaz en la separación de materia orgánica, que es la que contamina el resto de las fracciones”

Incrementar en un 50% la cantidad de orgánica. Es el reto de la MCP para 2017 que combina la concienciación, tasas que motiven y ‘pruebas piloto’ que impliquen mucho más al ciudadano. Para no verter y crear “empleo verde”

Una entrevista de Ana Ibarra Lazkoz | Fotografía Iñaki Porto - Lunes, 13 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Aritz Ayesa enseña uno de los folletos en los que semuestra la basura orgánica como un recurso.

Aritz Ayesa enseña uno de los folletos en los que semuestra la basura orgánica como un recurso. (I.PORTO)

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Aritz Ayesa enseña uno de los folletos en los que semuestra la basura orgánica como un recurso.

pamplona- La materia orgánica es la columna vertebral en la gestión de los residuos urbanos. Sin embargo, los resultados obtenidos hasta el momento son pobres en el ámbito de la Comarca de Pamplona. Se ha logrado un nivel inscripciones del 44% de los hogares. De las 9.675 toneladas de materia orgánica recogidas en 2016, 5.565 provenían del quinto contenedor, el resto de compostaje comunitario o de autogestión. ¿Poco satisfechos o cree que les ha faltado tiempo?

-Tenemos un punto de partida interesante y es que tenemos implantada la recogida de materia orgánica en todo el ámbito de la Mancomunidad, lo que comenzó en 2013 y concluyó el año pasado (diciembre de 2016). Es importante que tengamos la posibilidad de recuperar y separar todas las fracciones de los residuos. Estamos hablando de alrededor de 50 municipios. Viendo otras experiencias nos damos cuenta que, así como en papel tenemos buenos datos de recogida, el margen es mejorable en la materia orgánica que es la parte que condiciona el resto de recogidas, ya sea envases, sea el resto. Por ello hemos atado un acuerdo político a nivel de residuos 2016-2019. Hay ciudades con buenas prácticas que llevan muchos años trabajando. Cualquier cambio necesita su tiempo y ahí confiamos en el buen hacer de la gente. Nosotros como institución tenemos que hacer también nuestra tarea, pero a partir de ahí tenemos que agotar la concienciación y la educación, que se podrá acompañar con cambios en el sistema tarifario.

-El porcentaje de impropios que llega al contenedor verde y que va directo al depósito de Góngora es de un 75%, el 51% de ellos son residuos orgánicos. ¿Cuánto realmente se está separando?

-Estamos en un 38% de recogida separada (correctamente) de basura a nivel global. Es lo que depositamos en los diferentes contenedores mientras que un 62% va al contenedor resto (verde). Buena parte de ese contenedor verde es materia orgánica y otra parte son materiales que deberían ir a envases. La idea es avanzar en esa separación desde casa de tal modo que sea la propia ciudadanía la maquinaria más eficaz, y generaríamos de esa manera más empleo.

Hay quien dice que no se crea empleo si separamos desde casa...

-Separar genera empleo verde, cualquier avance en reciclaje es creación de empleo. Sin duda. Separando hay que tratar esas fracciones y tenemos la tarifa que tenemos -que no es nada cara- porque el material recuperado lo podemos vender. Y podríamos avanzar en ese sentido. Es la fracción que condiciona todo el resto de recogidas. Es mucho más recuperable el resto de fracciones si no está la materia de por medio. Para empezar, la materia orgánica mejor separada va a generar mejor compost y mejor producto, y el resto de fracciones -llámese envases, etcétera- siempre es más fácil recuperar si no está contaminada y, el resto, cuanto menos orgánica se puede recuperar más parte.

-¿Cuáles son las experiencias que han conocido en Girona y cuáles se podrían trasladar a Pamplona y comarca?

-Como institución hemos conseguido unos buenos niveles pero queremos ir mucho más allá con objetivos más ambiciosos. Hay margen de mejora. Estos días hemos podido ver buenas prácticas en materia de residuos de otras ciudades al asistir al forum internacional de residuos en Girona. Iniciativas en ciudades desde 10 millones de habitantes como es el caso de Seúl hasta otras pequeñitas como San Remo, pasando por Munich, Adelaida (Australia), Parma... Tenemos un salto que hacer. En estas ciudades consiguen niveles superiores al 50% de recogida separada y hasta de un 80% en algunas experiencias. El sistema que tenemos ahora lo vamos a explotar a tope, y aparte queremos ir implantando pruebas piloto e ir mejorando esos números. El 2017 queremos que sea el año de la materia orgánica.

¿Y cómo separa la basura en casa el máximo responsable del reciclaje en la Comarca de Pamplona?

-En los últimos meses hemos pesado en mi casa todas las fracciones de los residuos que tenemos en la familia y nos sale entorno al 55% de materia orgánica.

Será que comen muy sano...

-El 19% es envases, y lo que se ve muy claro que la bolsa del resto es el 10%. !Sacando la orgánica el resto de fracciones no huele, no pesa y se separa mucho mejor!

¿Tienen llave del quinto contenedor?

-Nosotros (su familia) en realidad estamos participando en el compostaje comunitario de Ansoáin, y allí es donde llevamos los restos orgánicos. Está claro que llevamos poco tiempo trabajando en la materia orgánica y hay ciudades con buenas prácticas que llevan muchos años trabajando.

¿Qué se va a hacer este año ?

-Vamos a hacer una campaña específica sobre la separación de la materia orgánica junto con el Consorcio de Residuos de Navarra. Queremos que se interiorice que la materia orgánica es un recurso y que hay que separarla. Ésa es la idea y no sólo para el ámbito comarcal.

¿Y se van a poner en marcha otras iniciativas de choque?

-Vamos a impulsar pruebas piloto para ver si podemos mejorar la captación y la separación. Nos meteremos en ello a mitad de año. Queremos que todo esto se haga en consenso y con objetivos compartidos por parte de todos. En lo que ya nos hemos puesto de acuerdo la MCP es en explorar todas las vías para poder reciclar el máximo posible. Viendo el grado de participación de la campaña que se puso en marcha en 2013 vemos que no cumple las expectativas y queremos mejorar la captación. Nos vamos a centrar en los grandes productores, en las huertas y casas de recreo, y que la gente separe muy bien en casa...

Ponga un ejemplo de prueba de piloto a partir de experiencias que les hayan gustado.

-En zonas rurales se trata de buscar experiencias para que la materia orgánica se quede en la zona, y a nivel urbano ver las diferentes alternativas para mejorar la separación en los hogares. Hemos visto muchas y las estamos valorando porque tienen su impacto económico. Y es lo que tenemos que acabar de afinar. Y adaptarnos a cada zona, no es lo mismo Gorraiz que el Ensanche o un pueblo.

¿Hablamos de tarjetas de acceso al contenedor de materia orgánica como se hace en Parma?

-Vemos que controlando el acceso a los contenedores y con recogidas más pequeñas o localizadas los resultados mejoran en ciudades con buenas prácticas. Cuanto más localizada sea la recogida, mejor está separada. Si vemos que con la llave hay límites, hay compromiso de explorar otros límites. Hay experiencias diferentes y es lo que tenemos que valorar. Hemos visto acceso a contenedores con tarjetas consiguiendo índices superiores al 70% en recogida separada. Es lo que están haciendo en Imola (Italia) y, más cerca, en la mancomunidad de Sasieta en Guipuzkoa. Estas buenas prácticas van acompañadas de tasas por generación. Utilizar la tarjeta permite por una parte controlar una parte más reducida del ámbito, y también la cantidad de veces que tienes acceso al contenedor. Si tienes un contenedor al que están adjudicadas 20 viviendas, y analizas y ves que la recogida es mejorable, puedes incidir sobre esas 20 familias en concienciación. También hemos visto recogidas más pequeñas puerta a puerta en Seúl o San Francisco o Parma. En Seúl consiguen una recogida selectiva superior al 60% con el puerta a puerta, y con cubos de unos 140 litros.

¿Qué hacemos con el sistema de apertura con llave? ¿De momento se extiende a todos los hogares?

-Da buenos resultados en cuanto a calidad de la recogida, tenemos un 2% de impropios pero tiene otros condicionantes. Hay que revisarlo.

¿Que ha fallado en el sistema actual basado en la voluntariedad?

-Tenemos que trabajar la parte de la concienciación y ver la materia orgánica como un recurso. La separación de todas las fracciones ya se recoge como obligación en la ordenanza de residuos (art. 20). Primero queremos mejorar la concienciación, el siguiente salto es el cambio vía tasa y luego el control de la obligatoriedad que lo hemos visto en las diferentes experiencias.

¿Cree que una tarjeta de acceso personalizada implicaría un mayor esfuerzo de la ciudadanía?

-Se trata de ser más responsables, intentar generar más empleo, pero sobre todo de dejar un futuro mejor a nuestros hijos.

¿Y cómo se sabe lo que yo separo, por ejemplo, de cajas de brick?

-Hay distintos modos de control: tarjeta, bolsas con identificación para fracciones concretas (hemos visto con la fracción resto y un código de barras: tantas bolsas depositas, tanto pagas), tamaño de contenedor... Por otro lado, también durante este año tenemos que asegurar que los ingresos van a ser suficientes para pagar todo el tratamiento y la recogida.

¿Y se podría instaurar una tarjeta de identificación compatible con los actuales contenedores marrones?

-Podría ser. Pero todas las buenas experiencias tienen un equipo de inspección y legislación con sanciones. Y en todas ellas las sanciones las utilizan poco. Hacen mucha concienciación, mucha educación, y controlan, pero se busca que concentrada la recogida en espacio pequeño para poder incidir. Si ves un contenedor donde reciben impropios tienes más control del origen.

Insisto, ¿qué sistemas les convencen más?

-Hay mucho margen de mejora. Todas las ciudades habían llegado a su vez a un techo de cristal. Queremos explorar en línea con el Plan de Residuos de Navarra y el de la MCP para recuperar lo máximo posible.

En la comarca del Pallars en Lleida logran un 80% de recogida selectiva con un sistema de recolección Puerta a Puerta. Ya que ha hablado de Zumárraga, cada domicilio saca los residuos en cubos asignados a la vivienda siguiendo un calendario determinado. ¿Se puede pensar en este sistema también aquí?

-En otros sitios donde acotando mucho más el acceso al depósito han llegado a números muy altos del 70%. Hay ciudades donde existen contenedores de 140 litros para todas las fracciones...

-¿Se teme que un sistema Puerta a Puerta como el que impulsó EH Bildu en Gipuzkoa provoque cierto rechazo social?

-Los grandes temas se trabajan con un amplio consenso y en residuos está recogido en ese acuerdo. Queremos que al igual que ocurre con el transporte, los cambios en materia de residuos no queden en una legislatura. Hoy hacemos puerta a puerta con Traperos, la recogida en los bares de la materia orgánica y el cartón también lo es. El puerta a puerta no es un “pintxo”. En Parma, con un tamaño como Iruña, se aplica un puerta a puerta con pago por generación basado en el número de aportaciones de resto, controladas mediante chips instalados en los cubos y las bolsas. La recogida selectiva alcanza el 73%. En las jornadas ha estado Hernani y están en un 81% con un puerta a puerta.

¿Con qué problemas se han encontrado con el PaP en Gipuzkoa en localidades donde gobernaba?

-En las jornadas ha estado Hernani y tienen un 81% con un puerta a puerta, y unas horas de recogida. Cada vivienda tiene un sitio asignado para dejar la basura (el pintxo). Hay distintos modos y veremos por cuál apostamos. Tenemos varias opciones abiertas pero ninguna definida. Apostamos por el máximo consenso.

¿Cómo se va a premiar al que mejor separe y castigar al que no lo haga en el recibo de la basura?

-Tenemos que estudiar. Lo que está claro es que cualquier iniciativa tiene que ir acompañadas de un marco normativo. Hemos visto diferentes sistemas: según tamaño contenedor un tipo de tasa, si separas te bonifican.... Hay que ver cómo hacerlo mejor. Por criterios medioambientales y porque, si en origen lo hacemos bien, redundará en la tasa. Porque habrá más ingresos de lo que recuperamos y porque los tratamientos que hagamos a posteriori serán más económicos

¿La tarifa de basura no subirá, sino que igual baja según casos?

-Veremos. Este año se ha subido un 0,6%. Con una mejora de la separación abrá más ingresos de lo que recuperamos y porque los tratamientos que hagamos a posteriori serán más económicos.

¿Cuál sería el reto en recogida de materia orgánica para este año?

- Recuperar el año que viene un 50% más. Incrementar un 50% la cantidad recogida en 2016. Este año, sumando compostaje doméstico y comunitario, y quinto contenedor hemos llegado a las 9.600 toneladas. Sería conseguir llegar a las 15.000 toneladas/año.

¿Cuál era la apuesta en el programa de gobierno de su formación?

-Hablábamos de recuperar al máximo. Creemos que ayudará mucho tener una ley y el plan foral de residuos. Y el trabajo de consenso que va más allá de una legislatura.

En la llamada mesa de residuos se habló de llevar la fracción orgánica provisionalmente a la planta de Cárcar (ahora se lleva a Caparroso).

-Estamos viendo como tratar la materia orgánica con compostaje desde una gestión pública. Y estamos hablando con el Gobierno. Ya se intentó en 2015. Queremos una planta para el tratamiento de la materia orgánica. Y ese compostaje volvería a los campos, a la jardinería, a las huertas...

También se ha hablado de traer materia orgánica de la zona norte.

-Hay sinergias que podemos aprovechar a nivel de Nafarroa.

¿Y para cuándo la nueva planta de compostaje?

-En un par de años estimamos.

¿Y cómo será la llamada planta de restos, de lo que quede sin separar?

-Habrá que ver tipo de tecnología. Podría ser una parecida a la de envases. En 2017 queremos decidir qué tipo de tratamiento podemos hacer. Cuanto más trabajamos en origen menos fracción resto vamos a tener y menos maquinaria vamos a necesitar.

¿Confían en que el vertedero de Góngora esté cerrado en 2022 tal y como está previsto?

-Tenemos claro que hay un convenio que acaba en 2022, tenemos claro que queremos hacer políticas para separar al máximo en origen y llegar a la menos generación de resto posible.

¿Tiene menos problemas para encontrar un municipio candidato?

-Puede estar en suelo industrial, no genera olores, como cualquier otra fábrica con unas características determinadas.

¿Y con la planta del resto habrá bronca? ¿Estará asociada a una zona de vertido?

-Puede estar en una zona industrial y así lo hemos visto en otras experiencias. Una zona de vertido haría falta siempre. Lo ideal sería que las tres infraestructuras estén en el mismo sitio.

¿Podría llegar a estar el nuevo vertedero fuera de la Comarca?

-No tendría mucha lógica... Queremos que sea un depósito mínimo, que no genere lixiviados, que no genere olores... En Góngora tenemos un problema que es el pretratamiento de la fracción resto. Para nosotros es importante y urgente, y estamos viendo qué tipo de soluciones se pueden buscar antes de que se haga la nueva planta.

Europa prohíbe el vertido de residuos reciclables en 2025. ¿Se está pensando en cómo separar ahora lo que se tira en camiones?

-Es un tema técnico. En ello estamos. Cualquier solución tendría que ser profesional porque hay una parte que no se ha hecho durante 40 años. Y hay que cumplir la normativa. Si envases y orgánica, papel y vidrio se separan, lo otro se soluciona de facto.

¿Cómo será la nueva ordenanza?

-Acorde con la ley que apruebe el Parlamento. En todos los lugares con buenas prácticas se aplica el pago por generación y el precepto de que el que contamina paga.