Silbidos

Cómo está el fútbol

Por Manuel Osorio - Miércoles, 15 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

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Como todos los días, voy a comprar el pan y la prensa y el comentario surge habitual, cotidiano: ¡cómo está el fútbol! Y la enumeración es casi apocalíptica: los entrenadores del último partido importante intercambian comentarios sibilinos y malintencionados;en uno de nuestros pueblos un espectador le pega a un joven árbitro;la corrupción en muy diferentes modos aparece un día sí y otro también alrededor de nuestro deporte;un jugador intercambia bofetadas con su novia;los ultras de allá y los de aquí campan a sus anchas amenazando y enseñando la peor de las caras, esa que nos aproxima a otras especies zoológicas.

¿Cómo está el fútbol? ¿Esto es el fútbol? Evidentemente no, y hay que decirlo fuerte y claro: eso no es el fútbol, no es el fútbol que yo conozco. No lo es por más que aparezca con grandes titulares en los medios de comunicación.

El fútbol es el jugador modesto que entrena en las noches frías para poder rendir el domingo sin más compensación que las ganas de vestir la camiseta del equipo de su pueblo. El fútbol es el directivo que desesperadamente cuadra cuentas, dos y dos tienen que ser cinco, para que los chicos de su barrio puedan hacer deporte. El fútbol es el entrenador que quita horas de su trabajo y de su familia para estudiar y organizar los entrenamientos de sus niños, con los que además ejerce de educador y hasta de padre. El fútbol es el árbitro que entrena, se prepara y desempeña su difícil papel con toda la ilusión del mundo. Y el fútbol es hasta esa madre que lava y tiende la camiseta de su hijo para que luzca bien limpia.

Ese es mi fútbol, el que conozco, el que siento. Ya sé que no es noticia, que no da para abrir un telediario, pero mueve a miles de deportistas entusiastas, de chicos y chicas, no nos olvidemos de ellas, que le dedican su esfuerzo y su ilusión, y que desempeña una enorme función formativa y lúdica.

Ese es el fútbol que nos ha ayudado a formarnos en valores sólidos y al que debemos tantos buenos momentos. Se merece que alcemos la voz para defenderlo. Pues eso.

El autor es vocal de Formación y Relaciones Sociales del Comité Navarro de Árbitros de Fútbol