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Pablo Sánchez-Valverde ginecólogo

“Los jóvenes deben aprender que la sexualidad va más allá de la penetración”

Con motivo ayer del Día Europeo de la Salud Sexual, Sánchez-Valverde habla sobre las relaciones entre los jóvenes, sus conductas y la responsabilidad social

Amaia Rodríguez Oroz Unai Beroiz - Miércoles, 15 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

El ginecólogo Pablo Sánchez-Valverde.

El ginecólogo Pablo Sánchez-Valverde.

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El ginecólogo Pablo Sánchez-Valverde.

pamplona- Para mantener una buena salud sexual, tener información es primordial, algo que tienen muy a mano los jóvenes de hoy en día, entre las nuevas tecnologías y los cursos que se imparten en los centros escolares. A pesar de esto, ¿por qué continúan manteniendo unas relaciones sexuales de riesgo?

-Este es un problema inherente a lo que significa la juventud y la adolescencia. En estas edades, siempre tienden a adoptar conductas de riesgo en general para potenciarse a ellos mismos, y por tanto es muy difícil pasar de la información a la educación. Y la educación, que tanto hace por potenciar el autocuidado y el autoestima sexual, en los jóvenes es más difícil de implementar. Muchas veces ellos mismos son los que se ponen las pilas en el tema de la sexualidad o en la planificación familiar, así como en las enfermedades de transmisión sexual, después de haber tenido un susto y ser conscientes de las consecuencias de su falta de cuidado.

¿Cuál es la principal causa de que el 60% de los jóvenes mantenga su primera relación sexual sin ningún tipo de método anticonceptivo?

-Esto es el estilo de relación que ahora tienen los jóvenes entre sí. Está mediatizada por fármacos o sustancias estimulantes;muchas veces es el fin de semana solamente;otras, hay un problema de comunicación y se mantienen relaciones sin más. Realmente, ellos no tienen relaciones sexuales planificadas, especialmente las primeras, que surgen en un ambiente eufórico y con sustancias estimulantes. No llevan preservativos porque no lo piensan.

Esta cifra, que puede resultar abrumadora, ¿ha mejorado respecto a las relaciones sexuales que mantenían los menores hace unos años?

-La cifra de menores que mantienen relaciones sexuales de riesgo desciende si tenemos en cuenta, por ejemplo, las demandas de interrupciones de embarazo, que cada vez son menos en este colectivo. Pero si planteamos el marcador del VIH entre los jóvenes, ha ido incrementando la transmisión heterosexual, lo que delata que no se toman medidas suficientes. Realmente ha ido disminuyendo algo la práctica de relaciones sexuales de riesgo, simplemente por todos los cursos que pueden recibir sobre educación sexual o la accesibilidad a información y a los centros de atención a la mujer. Pero sí hay un colectivo mínimo que es muy reincidente que continúa adoptando medidas de riesgo.

¿Cuál es la solución que se necesita para acabar con este tipo de conductas?

-Creo que lo que se está haciendo ahora con el nuevo Decreto foral de Salud Sexual y Reproductiva, que hace especial hincapié en la educación sexual, dará resultados. Los programas ahí están, pero no se ponen en marcha por falta de medios. No podemos exigirles a los jóvenes, que todavía tienen una falta de madurez, que con una charla que hayan tenido en el instituto tengan una responsabilidad importante. Creo que debe ser algo más desde el comienzo y que incluya a los profesores, padres... Toda una acción comunitaria, en definitiva.

¿Cuál es la responsabilidad de la familia para evitar que los jóvenes tengan relaciones de riesgo?

-Todos los padres intentamos controlar a los hijos, pero sabemos que para tener una relación sexual tampoco se necesita mucho tiempo ni un sitio especial. Creo que hay que enseñarles a ser responsables de sus propios actos y potenciar sus autocuidados en salud y, sobre todo, en salud sexual, para que sea responsable y ética, lo cual prevendría muchos casos de violencia de género. Hay que enseñarles que las relaciones sexuales deben ser responsables, con prevención y respeto hacia las personas.

¿Los padres y madres aceptan que la sexualidad es una dimensión humana en todas las edades, tanto en la adulta como más temprana?

-La sociedad acepta esto, pero los padres es más probable que no quieran ver que su hija de 14 o 15 años pueda mantener relaciones. A muchos padres y madres les parece que es una niña, y no le otorgan ese derecho, por lo que no se ponen en esa tesitura importante. Por otro lado, los padres se suelen poner mucho más las pilas si surgen problemas, como una interrupción de embarazo en una adolescente, que hace que toda la familia, todo el instituto y todo el mundo se vuelque en ello. Hay que adelantarse a todo esto y establecer una educación sexual no aislada, sino trasversal y entroncada en todo lo que es la educación de los jóvenes y de los adultos.

Entre los más jóvenes, las relaciones sexuales se entienden únicamente como el hecho de practicar el coito. ¿Esto puede plantear algún tipo de problema?

-Sí puede generar problemas entre los jóvenes, y por eso hay que enseñarles que la sexualidad va más allá de las relaciones de penetración. La sexualidad tiene su aspecto físico, psíquico, tiene una mejora del autoestima personal, tiene que ser saludable y gozosa, pero también responsable. Tenemos que enseñarles una serie de variables que hay dentro de las relaciones, ya que las relaciones de coito tienen un riesgo y un peligro. Las relaciones de no coito, sin duda, pueden ser igual de satisfactorias o más y son las que en ciertas circunstancias hay que potenciar y poner en el abanico de la posibilidad de elección.

La televisión o el cine han mitificado en gran medida las relaciones. Si las expectativas que se crean son demasiado elevadas y no se alcanzan, ¿surgen los problemas?

-Creo que para los jóvenes el sexo es una experiencia que ponen en un listón muy alto. Especialmente las chicas se frustran por los resultados de las relaciones. Les gusta más todo lo de emotividad que conlleva una relación sexual o los preliminares, que no la relación de coito. Por eso se pone una expectativa muy alta.

¿Qué se debería evitar para que todas las personas, desde una edad temprana, tengan una buena actividad sexual y, por tanto, una buena calidad de vida en este sentido?

-Para mantener una relación desde luego hay que tener un nivel de información importante y hay que poner en su sitio lo que significa la sexualidad en un desarrollo físico y psíquico. Una vez que lo conoces, debe ser una relación responsable, ética, respetable con la otra persona y gozosa. Si todos estos factores se cumplen, se tendrá una relación sexual favorable.

Con todo esto, ¿qué es lo que puede y debe hacer la Administración?

-En primer lugar, promocionar un centro joven con espacio, localización y tiempo adecuado y con programas específicos de salud sexual y reproductiva para jóvenes, pero también se debe continuar con los cursos para formadores y profesionales de educación, salud e intervención comunitaria, así como una educación sexual incorporada como asignatura en todos los centros de enseñanza media. Esto también debe trasladarse a la universidad, con asignaturas transversales en todas las formaciones y específicamente como asignatura en licenciaturas de salud, magisterio y trabajo social. Por último, considero que los decretos que regulan la salud sexual deben incluir programas educativos y proveer los fondos adecuados para realizar estos programas. Que no quede solo en intenciones expuestas en las leyes sin financiación.