Liga de campeones (Octavos de final, ida)

El Madrid remonta y lleva una buena renta a Nápoles

valentía | el nápoles dio la cara, marcó primero y siguió atacando descuidando su línea defensiva

Jueves, 16 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Ni Reina ni los jugadores del Madrid llegan al balón.

Ni Reina ni los jugadores del Madrid llegan al balón. (EFE)

Galería Noticia

Ni Reina ni los jugadores del Madrid llegan al balón.

REAL MADRID 3 Keylor Navas;Carvajal, Varane, Sergio Ramos (Pepe, m.70), Marcelo;Casemiro, Kroos, Modric;James (Lucas Vázquez, m.76), Cristiano Ronaldo y Benzema (Morata, m.81).

NÁPOLES 1 Reina, Hysaj, Raúl Albiol, Koulibaly, Ghoulam, Diawara, Zielinski (Allan, m.74), Hamsik (Milik, m.84), Callejón, Insigne y Mertens.

Goles 0-1, m. 8: Insigne. 1-1, m.18: Benzema. 2-1, m.49: Kroos. 3-1, m.54: Casemiro

Árbitro Damir Skomina (Eslovenia). Amonestó a Ramos (17) y Modric (52) por el Real Madrid;y a Zielinski (37) y Mertens (76) por el Nápoles.

Estadio Santiago Bernabéu lleno, con 83.500 espectadores.

madrid- El Real Madrid encontró el premio al planteamiento valiente con presión alta de Zidane, para remontar con contundencia al Nápoles.

El duelo respondió a las expectativas en un Bernabéu con ambiente de noche europea, sin espacio para los reproches y solo para el aliento. Un partido en estado de efervescencia continuo, sin pausa, a un ritmo endiablado. Con presión alta del Real Madrid para anular las virtudes del Nápoles. Verticalidad italiana aceptando el duelo con valentía, con el impulso moral de la charla de un mito como Maradona en el vestuario.

Era el día para brillar. Un partido especial en un día señalado cura las heridas. Lo entendió al fin Benzema a quien el madridismo más que acierto le pide actitud. Mordió desde el pitido inicial. Se cumplían 25 segundos cuando generaba la primera ocasión clara. En su combinación predilecta, con Cristiano Ronaldo, pero su disparo no lo ajustaba lo suficiente y el puño con seguridad de Pepe Reina ponía el freno.

No podía haber mensaje más contundente inicial y respuesta de mayor valentía. El Nápoles solo se encerraría contra su voluntad, por las líneas adelantadas que marcó Zidane para restarle verticalidad. Pero el descaro del grupo dirigido por Maurizio Sarri es innato. No elabora, juega directo. Golpea. Podía ser de locos aceptar el intercambio de golpes o de genio. Y le comenzó saliendo bien la jugada.

Un golpe mermaba a Ramos. Marcelo no encontraba puerta con su disparo y tras dos llegadas que avisaban a Keylor que debía estar despierto en las salidas, de la nada llegó un directo inesperado al rostro madridista. Una mala salida de jugada costó cara.

No había tiempo para las lamentaciones. El Nápoles mostraba las razones de sus meses sin derrotas y obligaba al Madrid a dar lo mejor de sí. A los diez minutos, empataba Benzema. Y las oportunidades de los blancos se encadenaron hasta el descanso.

En la segunda parte el Nápoles no especuló y su valentía fue castigada con dureza. En defensa no mantiene el nivel del resto del equipo y arriesga con una línea adelantada que el Real Madrid destrozó.

Tras el 2-1, el Nápoles debía decidir si dar por bueno el resultado o arriesgar. Sarri había dejado claro que si perdían no sería por cobardía y buscó el gol. La presión trabajada del equipo de Zidane dio su premio en la lucha de James. El balón llovió del cielo a Casemiro que enganchó una volea magnífica para el 3-1.

A los intentos italianos les faltó acierto para meter más pimienta a la eliminatoria y en el continuo intercambio de golpes pudo marcar más goles el Real Madrid. - Efe

el palco

nadal, el pelusa y el rey emérito

Hinchas. Rafa Nadal, Diego Maradona y Juan Carlos I coincidieron en el concurrido palco del Bernabéu. El tenista, junto a su padre y su hermana;el Pelusa, invitado por el presidente del Nápoles, Aurelio de Laurentiis, dejó atrás momentos polémicos, y tras asistir al almuerzo entre ambas directivas, acudió al campo con su novia Rocío Oliva. Hace treinta años no pudo salir victorioso en un partido disputado a puerta cerrada en el Bernabéu. El exfutbolista argentino es santo y seña de la afición del San Paolo. Antes del partido habló con los jugadores del Nápoles, a quienes recordó que tenían a toda una ciudad detrás y debían darlo todo.