la banda pamplonesa tiene el apoyo de la crítica

Kokoshca reivindica en su cuarto disco a viejos roqueros como 'El Drogas'

EFE/Javier Herrero - Jueves, 16 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 13:28h

Imaqen de un concierto de 'Kokoshca'.

Imaqen de un concierto de 'Kokoshca'. (ARCHIVO)

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Imaqen de un concierto de 'Kokoshca'.

MADRID. La sonoridad del apellido del poeta y pintor expresionista Oskar Kokoschka inspiró el nombre de una banda pamplonesa que bebe en realidad más de Nirvana y que, en su cuarto disco, con el aplauso general de la crítica, reivindica a viejos roqueros de aquí, como su paisano Enrique Villarreal, El Drogas.

Según cuentan en una charla con Efe, al veterano músico le propusieron intervenir en "Algo real" (Sonido Muchacho, 2016) como contraprestación por personalizarle unos zapatos en la tienda de ropa "vintage" que regentaba uno de sus miembros. Su "voz crepuscular", pensaron, podría quedar muy bien en uno de los temas, pero había otra razón de peso.

"En el mundo en el que nos catalogan, el del indie, siempre hemos percibido un tufillo que tiende a criticar el rock urbano de Rosendo, de Burning... gente que nosotros escuchábamos;nos parece que hay que reivindicar la adaptación que todos ellos hicieron a la fonética castellana del punk extranjero", explica Iñaki López, fundador del grupo junto a Amaia Tirapu.

Con Íñigo Andión y Álex López conforman la actual alineación de Kokoshca -así escrito, con c- y, probablemente, la que más lejos ha llegado en su "perseverancia" en el negocio musical, aunque haya que compaginarla con otros quehaceres para completar los ingresos, sea al frente de una tienda o como camarero.

Su "Algo real" se coló en muchas de las listas profesionales de lo mejor de 2016 y fue uno de los trabajos finalistas al Premio Ruido que vota la prensa musical.

"No lo consideramos un disco de madurez, porque la madurez la asociamos a algo negativo, aunque es cierto que somos más mayores y que pensamos más las cosas", repone López.

Entre las decisiones conscientes en la elaboración de este álbum, estuvo la de grabarlo "muy rápido (en solo tres días) para que tuviera unidad".

El resultado es un combinado de sus "momentos de luz y oscuridad, un crisol de emociones que refleja que el ser humano es miserable y a la vez dadivoso".

Como prueba de esa contradicción, "Mi consentido", el tema con el que se abre, es un relato maldito en el que la amante de un psicópata le declara su amor incondicional. "Nos atrae cómo una mente puede ser capaz de lo bueno y de lo malo", insisten ante un corte en el que la celeridad de la música contrasta con la dulzura de la voz de Amaia ("lo dulce puede ser más tenebroso", reponen).

De forma más evidente que nunca aparecen también su interés por el debate político, especialmente en "RBU" (Renta Básica Universal) y en "Yo nací" ("Yo nací, me caí en mi país", cantan). Este corte, adaptación de un tema del grupo The Make-Up, trata sobre el "determinismo español".

"La historia de España tiene muchos grises;el franquismo impidió que hubiese un siglo XX como en otro países en los que nos reflejamos", opina López, quien, no obstante, precisa que los integrantes de Kokoshca se consideran "muy políticos como ciudadanos, pero no tanto como artistas".

Este sábado su agenda de conciertos incluye una de las paradas más importantes, la de Barcelona en el Festival Cara B. Solo unos días después, el 24, recalarán en la sala Sol de Madrid. Además, este verano serán una de las bazas nacionales de festivales como el madrileño Tomavistas, el barcelonés Primavera Sound, el alicantino Low y el Sonorama de Aranda de Duero (Burgos).

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