De frente

¿A Pamplona hemos de ir?

Por Félix Monreal - Jueves, 16 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

Las fiestas de San Fermín pierden gancho como atracción para el turismo. Un reciente estudio realizado para el Ayuntamiento constata lo que podía percibirse en la calle en los dos últimos años: hay menos gente. Esa mezcla de huida de vecinos y desinterés por parte de los foráneos tiene muchas lecturas entre las que el capítulo económico adquiere en esta época un peso determinante. Pero quedarse ahí, en que, por ejemplo, con el salario no llega para fiestas y vacaciones, sería no atender a los mensajes que llegan de fuera ni a los que enviamos desde la propia ciudad. La Fiesta por antonomasia no es lo que era;y si lo es (por su estructura básica inmutable asentada en las tradiciones religiosas, taurinas y folclóricas en torno a las que se teje el hecho festivo) ya no despierta el interés de hace veinte o treinta años. Puertas afuera, y excepción hecha de un acto tan singular e inimitable como el encierro, lo que el visitante de nivel adquisitivo medio-bajo encuentra y busca en Pamplona esos días es un botellón a escala internacional, un ir de bares durante horas no muy diferente a lo que pueden ofrecer otras ciudades con algo de tirón festivo. Sin olvidar que la globalización informativa ha acercado al milímetro un hecho antes lejano y mitificado.

Llegados hasta aquí, saltado el segundo peldaño de la escalera, ya hablan de la conveniencia de introducir cambios, de hacer nuevas y atractivas propuestas en el contexto de los Sanfermines. Yo soy de los que piensan que las fiestas, por sí mismas, se van ajustando a los gustos y hábitos generacionales, como un organismo vivo que late al mismo pulso que la sociedad. Las fiestas, y reitero esa salvedad de las tradiciones más arraigadas, son un reflejo de los tiempos que vivimos, que van señalando lo que funciona y lo que no funciona. Pasó con las verbenas de los clubes privados, la presencia de artistas con caché o los bailes públicos.

Los Sanfermines no necesitan promoción. Eso ya pasó. Y quizás la llegada en masa (tan preocupante en el encierro) en lugar de un beneficio ha aportado un problema añadido.