Editorial de diario de noticias

Cuestión de dignidad, no de números

Complementar las pensiones de viudedad y el resto de pensiones contributivas mínimas al nuevo SMI mejora la calidad de vida de 22.000 navarros y navarras y consolida las prioridades sociales como seña de identidad del Gobierno de Barkos

Jueves, 16 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

el vicepresidente del Gobierno de Navarra, Miguel Laparra, confirmó ayer la decisión de complementar hasta el Salario Mínimo Interprofesional aprobado para este año las 22.000 pensiones contributivas que en la Comunidad Foral no llegan a esa cuantía, entre ellas 9.490 de viudedad. La medida sitúa a Navarra como primera comunidad que asume esta equiparación -se aplicará progresivamente a las pensiones contributivas inferiores al SMI hasta que en 2019 se igualen con las de viudedad- después de que en Madrid PP y PSOE acordaran aumentar el SMI únicamente para los salarios, pero no para estas prestaciones sociales. Navarra también fue en 2004 la primera comunidad que acordó por ley esa equiparación de las pensiones de viudedad al SMI -entonces con la oposición de UPN-, pese a que se trata de una responsabilidad política del Gobierno central y de la Seguridad Social. De hecho, el traspaso de la gestión de la Seguridad Social a Navarra es una de las reivindicaciones políticas históricas desde que en el Amejoramiento de 1982 aparece como una de las trasferencias pactadas, aunque 35 años después el Estado sigue sin cumplir su compromiso. De esta forma, el Gobierno de Barkos, que ya dejó en evidencia la contradicción de UPN, PP y PSN -en este tema como en otros de su desarbolada labor de oposición al cambio político y social- entre sus exigencias en Navarra en esta cuestión y su silencio en el Congreso cuando PP y PSOE pactaron una subida del SMI que excluye a las pensiones de viudedad y a las pensiones mínimas, cumple uno de los objetivos prioritarios del Acuerdo Programático firmado por Geroa Bai, Bildu, Podemos e I-E: la ampliación de las prestaciones sociales a las capas más necesitadas de la sociedad navarra. En este caso, consolida un esfuerzo propio desde la capacidad de autogobierno para mejorar las condiciones de vida de las personas mayores con situaciones económicas más precarias. Una apuesta política que se sostiene en la aportación de los contribuyentes navarros a través de sus impuestos, un ejercicio de solidaridad y justicia social imprescindible si Navarra quiere mantener los niveles de vida y cohesión social necesarios para avanzar en desarrollo económico e igualdad de oportunidades. Más aún si no supone desequilibrio para los Presupuestos de Navarra y no hacerlo supondría un ahorro escaso a costa de los menos favorecidos. Es cuestión de dignidad, como otra seña de identidad del cambio en Navarra, no de números ni dobles morales.

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