Ikusi makusi

Iruña, ciudad del arte

Por Alicia Ezker - Viernes, 17 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

Como en los viejos tiempos, la Colección de Arte Contemporáneo del Ayuntamiento de Pamplona vuelve a ser noticia este mes de febrero en vísperas de la próxima edición de la Feria de Arco, la cita con las vanguardias en las que creció esta iniciativa gracias al apoyo e impulso de distintos concejales de diferentes partidos que, con mayor o menor acierto, creyeron en el arte de nuestros días como una parte más de la acción cultural, como una puerta nueva desde la que mirar la realidad. Por eso invertían dinero público en arte, con la convicción de que aquello que se compraba tenía un valor que permanecería en el tiempo como un activo para la sociedad. De aquellas excursiones a Arco y de iniciativas como la extinguida Bienal de Artes Plásticas, que también ahora se pretende recuperar, nos quedaron para el recuerdo las imágenes de políticos posando entre obras todavía incomprensibles para ellos y para gran parte de la ciudadanía que respondía a la vanguardia con esa respuesta fácil de eso lo hago yo. El caso es que entre compra y compra se fue creando una colección de arte que desde siempre ha carecido de espacio físico en el que mostrarse pero que también siempre se ha podido ver de manera parcial en distintas muestras temporales realizadas en las salas municipales. Desde que en los años 90 el entonces concejal de cultura Joaquín Pascal lanzara la idea de crear un Centro de Arte Contemporáneo en la Ciudadela ha llovido mucho, aunque viendo donde estamos todavía parece que en esta ciudad no hubiera pasado el tiempo. Unos años en los que el arte contemporáneo y sus espacios han cambiado como cambia la sociedad. Ya no se buscan meros contenedores, sino lugares de conexión entre las personas, de intercambio de experiencias, de participación, de experimentación, de encuentro y de puesta en común mas que de mera exhibición. Años pasados, más bien perdidos, en los que aquello que tenía valor dejó de tenerlo y ahora toca de nuevo volver a ponerlo en valor. El reto es cómo hacerlo. Exponer la colección es un paso, pero no suficiente, porque ya se ha hecho durante años sin lograr grandes resultados, sin que la ciudad y la ciudadanía sienta como propio algo que le pertenece. Ahora el equipo de la concejala Maider Beloki retoma aquella vieja ilusión de convertir la Ciudadela en centro de arte. Ojalá el proyecto Hiriartea sea por fin una realidad para hacer de Iruña una auténtica ciudad del arte.