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Corrupción deportiva

Finaliza la instrucción del ‘caso Osasuna’ con 18 procesados, también por amañar partidos. La depuración de responsabilidades debe ser compatible con que el club no se convierta en el chivo expiatorio del fútbol español

Viernes, 17 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

el Juzgado de Instrucción número 2 de Pamplona ha dictado el procesamiento de 18 personas investigadas en el denominado caso Osasuna, lo que conlleva la exoneración de once de los imputados -entre ellos Puñal o Vasiljevic- durante un prolongado lapso de dos años. El magistrado aprecia indicios de criminalidad por apropiación indebida, delitos societarios, falsedad en documento mercantil, falsificación de las cuentas anuales y corrupción deportiva, todas ellas infracciones de entidad suficiente como para que resulte exigible la depuración de responsabilidades, siempre desde el respeto a la presunción de inocencia. Porque, una vez acreditada la extracción de las cuentas del club de 2,2 millones de euros con fines delictivos o con un destino sin justificar, queda la trascendente tarea de individualizar los delitos, siempre con pruebas de cargo solventes, sobremanera en el caso de que hubiera mediado un enriquecimiento personal a costa de Osasuna con el pretexto de procurar su continuidad en Primera División “a toda costa”, según expresión del magistrado. Constatada la perentoriedad de esclarecer judicialmente los hechos, el auto adquiere máxima gravedad al comprometer el futuro del club, en tanto que da por indubitado el pago de 650.000 euros a tres jugadores del Betis para que el equipo sevillano ganara al Valladolid y perdiera con Osasuna en los dos últimos partidos de la temporada 2013-14. Una predeterminación de resultados que, de acuerdo con el artículo 75 del Código Disciplinario de la Federación Española de Fútbol, puede dar lugar a la pérdida de categoría, más allá de las inhabilitaciones preceptuadas para los participantes en el eventual amaño. Una posibilidad que, de materializarse, sería letal para Osasuna, un club rescatado desde lo público -el Gobierno de Navarra es el actual titular de su patrimonio- que ahora afronta el reto de mantenerse en Primera desde el puesto de colista. Habida cuenta de que este caso se ha edificado sobre la extraña y sospechosa confesión del exgerente Ángel Vizcay ante la Liga de Fútbol Profesional, la demanda de responsabilidades debe hacerse compatible con la exigencia de que no se convierta a Osasuna en el chivo expiatorio del deporte español. Pero también con el requerimiento al propio club para que extreme el control, desde la transparencia de la directiva, la rendición de cuentas a los compromisarios, el respeto al socio y el cumplimiento de sus obligaciones con terceros, incluida la Hacienda Foral.

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