Mesa de Redacción

Auditoría sanferminera

Por Víctor Goñi - Viernes, 17 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

asume al fin el consistorio pamplonés la pérdida de pujanza de los Sanfermines como reclamo turístico. Tan evidente como que el aliciente para la mayoría de la población autóctona que no huye antes del Chupinazo se concentra en los días 6 y 7 como espacio suficiente para la jarana y sus ingestas. La clave radica en la devaluación progresiva de una fiesta sostenida básicamente por el encierro y equiparada en el exterior a una bacanal etílica de riesgo cierto para la mujer, sobremanera en fin de semana. Una perversión de los Sanfermines ante la que urge una auditoría severa y un ambicioso plan de revitalización desde la autocrítica sin complejos con el fin de seducir a los foráneos preferiblemente con parné pero también a los residentes que sufragan la juerga por partida doble, como contribuyentes y consumidores. Con el toro como insoslayable seña distintiva, aun con el coste en términos de imagen en el ámbito europeo, se trata de dotar de otros atractivos a la fiesta sin mancillar su sello popular. Para empezar en la vertiente cultural ante lo anodino de una programación que precisa para elevar el nivel de una financiación mixta a trabajar con denuedo e imaginación. La duración de los Sanfermines también debiera evaluarse para optimizar el presupuesto, por qué no en siete días, disculpen la osadía.