barrio de Buztintxuri avenida Guipuzcoa

Vecinos de Buztintxuri y ciclistas reclaman medidas contra atropellos

La plataforma 8-80 pide limitar la velocidad a 30 en ciudad, entre otras medidas

Ana Ibarra / Unai Beroiz - Viernes, 17 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Colocan velas y un ramo de flores en el lugar donde atropellaron a Margarita.

Colocan velas y un ramo de flores en el lugar donde atropellaron a Margarita. (Unai Beroiz)

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Colocan velas y un ramo de flores en el lugar donde atropellaron a Margarita.

pamplona- La avenida Guipuzcoa es más que una trinchera para los vecinos de Buztintxuri (los centros comerciales están al otro lado de la zona residencial), se ha convertido en una “autovía peligrosa”. Margarita Alfaro, de 75 años, murió atropellada el pasado domingo en un paso de cebra sin semaforizar de la avenida Guipúzcoa. Como ya informó este periódico, 8 de cada 10 atropellos en 2016 tuvieron lugar en pasos de cebra o zonas peatonales. “Lo tenemos claro, hay que cambiar el modelo de movilidad en los barrios, en los pueblos y en las ciudades. Para empezar hay que intervenir sobre las autovías urbanas y sobre las vías de alta capacidad de acceso a la ciudad limitando, salvo excepciones, a 30 km/h... con semáforos, radares, guardias dormidos y eliminación de carriles para coches”, subrayó ayer Miguel Iturgaiz, de la Plataforma 8-80, convocante de la concentración silenciosa que tuvo lugar ayer en el lugar del siniestro en señal de protesta y para visibilizar todos y cada uno de los atropellos mortales. Al acto acudió un nutrido grupo de ciclistas que integran la plataforma, así como de vecinos del barrio de Buztintxuri. Iturgaiz destacó que entre dos y tres peatones o ciclistas mueren al año en Pamplona y entorno a 20 resultan heridos graves con secuelas de por vida. “Queremos visibilizar la necesidad de tomar medidas para que peatones y ciclistas puedan circular con seguridad. En Holanda, la tasa de vehículos en calzada es del 22%. Podemos poner cojinesy mayor iluminación pero, mientras la velocidad máxima sea de 50, nadie lo controla. En Donosti ya se está planteando reducir la velocidad máxima en tramos urbanos de 50 a 30 km/h”, expuso. “La velocidad es excesiva, es triste que tengamos que salir con un atropello mortal”, indicó otro miembro de la plataforma. Camino Urtasun, vecina de la calle Santos Ochandategui, se la “juega” parte de los días, cruzando el mismo paso de cebra que le costó la vida a Margarita, para hacer la compra en Mercadona. “Aunque uno de los coches pare, al haber dos carriles por dirección siempre hay otro que no frena e invade el paso”, remarca. Txus Jiménez asegura que una de sus hijas estuvo a punto de ser atropellada en el mismo cruce. “Un padre cruzó con la silleta y, para salvar a su hija se adelantó, y el coche le partió la pierna. Otro atropello lanzó a un peatón hasta la parada del bus. Un chaval tuvo la suerte de caer sobre la mochila y amortiguar el impacto... El último atropello mortal tuvo lugar en 2010 frente a la antigua iglesia costó la vida de una joven de 18 años, con semáforo en rojo”, explicó. Badenes pueden ser la solución, indica, y semáforos en todos los cruces (ahora hay tres grupos semafóricos entre la rotonda del Decathlon y la del cruce con Buztintxuri).

Jorge Esparza tiene un hijo de apenas un año y reprueba la escasa visibilidad de los dos cruces más próximos a la rotonda de Berriozar. A su juicio, son necesarios más semáforos o colocar elevadores porque toda la avenida es “una recta que invita a correr”. “Los coches no respetan al peatón y al ciclista. Semáforos, guardas dormidos... pero sobre todo un cambio de mentalidad”, reconoce Izaskun Behrendt, de la Chantrea. Ernesto Adín plantea la colocación de semáforos “porque esto funciona como una autovía y la zona de Renfe también es matadora”.