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25 años del regreso de zamarraundis, zamartxikis y neskas a Olazti

Un grupo de olaztiarras encabezados por Adelaida Kintana recuperaron hace 25 años el carnaval rural. Para celebrarlo, este año será especial

Nerea Mazkiaran - Viernes, 17 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Adelaida Kintana, ‘alma mater’ de la recuperación del carnaval de Olazti, vestida con el traje de los domingos de las mujeres del valle de Burunda.

Adelaida Kintana, ‘alma mater’ de la recuperación del carnaval de Olazti, vestida con el traje de los domingos de las mujeres del valle de Burunda.

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Adelaida Kintana, ‘alma mater’ de la recuperación del carnaval de Olazti, vestida con el traje de los domingos de las mujeres del valle de Burunda.

“Mayores del pueblo me contaron del carnaval y todo aquello me enamoró”

olazti- Se cumplen 25 años de la recuperación del carnaval de Olazti, una celebración que guardaban los mayores del pueblo en su memoria y que salió a la luz gracias a la labor de Adelaida Kintana y el entusiasmo de un grupo de jóvenes que entonces estudiaban euskera con esta profesora. De aquel patrimonio inmaterial que recogió y otras cuestiones hablará esta olaztiarra este fin de semana. Ofrecerá dos charlas. La primera será hoy, en euskera, a las 19.00 horas en la casa de cultura. Mañana será en castellano.

Adelaida Kintana supo de los carnavales en 1986, cuando estudiaba Filología Vasca y realizaba un trabajo sobre el euskera de Olazti. “Me llevó a hablar con personas mayores que me explicaban cómo vivían antiguamente. Me contaron del carnaval, qué hacían, cómo vestían… De alguna manera me enamoró todo aquello”, confiesa. Además, transmitió este entusiasmo a sus alumnos, con quienes acudía a casa de estos mayores para oír sus historias. “La mayoría eran chicos y se reían mucho cuando nos contaban las trastadas que hacían en carnavales”, recuerda.

Así, de la mano de Pedro Emiliano Bengoetxea, Josefa Ezker, Secundino López de Goikoetxea y Josefa Bengoetxea, cuatro olaztiarras de principios del siglo pasado, descubrieron un mundo lleno de simbolismo, con personajes y ritos únicos pero que no eran muy diferentes a los de otras localidades. “Son historias que se repiten. Somos un pueblo y tenemos las mismas vivencias”, observa Kintana.

En la memoria los mayores destacaban Zamarraundi, un fiero personaje que cubría su rostro con un cesto y unipuruko o frontil. Por delante y por detrás, lleva sendos narrus o pieles de oveja de los que asomaba una falda. En su atuendo no faltan los cencerros, que ahuyentan a los malos espíritus, al tiempo que llaman a la naturaleza a despertar del invierno. De su agresivo comportamiento se podía esperar de todo. Luego está Zamartxiki, con un solo narru y la cara pintada de negro, siempre metiendo ruido. “Solía ir corriendo detrás de la gente para abrazarles y mancharles la cara. También tiraba tierra, ceniza y todo lo que pillaba”, apunta Adelaida Kintana. “Eran terroríficos. Las chicas se escondían y los chicos entraban a las casas para sacar a las chicas. Si le habías dado calabaza a alguno, era el momento de vengarse”, bromea.

En las celebraciones también había chicas, neskas. “Salían algunas, las más valientes, al amparo del hermano. Se cubrían con una colcha, que como era muy grande, la doblaban y parecían dos capas”, señala esta olaztiarra. El anonimato era muy importante y ocultaban la cara con un trapo blanco. A modo de sombrero se colocaban el cestillo de velas de misa del revés, con cintas de colores. “En aquella sociedad que estaba tan oprimida por la Iglesia era una manera de rebelarse, utilizando algo sagrado entre comillas para una fiesta como el carnaval”, observa.


MARI ARROKA Pedro Emiliano Bengoetxea y Josefa Ezker también le contaron de MariArroka, que vivía en una cueva en Aitzkorri con su madre. “Decían que un día que estaba jugando su madre le llamaba y como no le hacía caso se enfadó mucho y le riñó. MariArroka también se enfadó. Pero como era diosa, dio un salto y salió volando en una hoz de fuego y se vino a Urbasa”, recuerda. Además, los mayores aseguraban que muchos empleados de la antigua serrería de los Echávarri, que trabajaban en la sierra, le habían visto volando de Aitzkorri a Urbasa y viceversa.

Los carnavales de Olazti se celebraron hasta 1937. Entonces eran tres días. Comenzaban el jueves de Lardero, día en el que cabreros, vaqueros y guardas del bosque salían a recoger el cereal que debían entregar las familias al Ayuntamiento para pagarles a ellos y al médico. Acompañados de unttunttunero, en las casas les obsequiaban con alimentos que luego comían todos juntos. Continuaban el domingo, Domekazamartxiki y finalizaban el martes, Zamarhaundieguna.

25º ANIVERSARIOEste carnaval de plata será a lo grande, con una celebración que se concentrará el sábado 25 de febrero, día en que zamarraundis, zamartxikis y neskasse harán dueños y señores de las calles de Olazti, los protagonistas de una anárquica comitiva encabezada por las autoridades locales. También estará MariArroka, acompañada de iratxoso duendes. Además, para la ocasión han invitado a carnavales de otras localidades cercanas. De Zalduondo acudirá una comitiva encabezada por Markitos y de la vecina Altsasu no faltarán sus momotxorrosy otros personajes. Tampoco los momuxarroak de Urdiain y los mamuxarroak de Unanu. De tierras algo más lejanas llegará el carnaval de Navalosa, localidad abulense situada en la sierra de Gredos, con suscucurrumachos.

Para que el carnaval de Olazti luzca mejor que nunca se constituyó un grupo de trabajo que ha organizado diferentes actividades estas últimas semanas. Así, se realizó un taller para hacer trajes de iratxo y sombreros para las neskas. También hubo otro de ipurukos o frontiles para los cestos de los zamarraundis. Asimismo, se ha llevado a cabo otro taller para aprender el zortziko de Olazti, que el sábado de carnaval estará encabezado por los quintos.